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Una vez finalizado el proceso de imprimación, es obligatorio limpiar bien el aerógrafo. Para ello llenaremos la copa hasta al mitad con alcohol de quemar y la vaciaremos completamente.
Durante el proceso de vaciado es bueno dar unos cuantos cortes de pintura, esto es, manteniendo el flujo de aire abierto al máximo iremos cortando y abriendo el caudal de pintura, de esta manera el aerógrafo escupirá borbotones de pintura que se quedan entre la boquilla y la cazoleta. Acabado ese medio depósito de alcohol sacamos la aguja y la limpiamos de atrás a adelante con un algodón suave empapado en alcohol. Con un bastoncillo de los oídos también empapado en alcohol limpiamos la cazoleta, el protector de la aguja, etc.. Volvemos a montar todo y rellenamos otro medio depósito de alcohol el cual vaciamos como antes.
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Limpieza del Aerógrafo con alcohol
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Las proporciones de las mezclas no son una ciencia exacta y dependen de muchos factores, como el paso del aerógrafo, la temperatura ambiente, el fabricante del acrílico.. etc..
Por ejemplo, las pinturas de la marcar Vallejo se hacen muy manejables con un 50% de alcohol y agua como disolvente, mientras que pinturas más pastosas como Andrea Color o Citadel pueden necesitar mayor cantidad de alcohol.
Hay que tratar de evitar el uso de mezclas de color muy complejas al usarlas con aerógrafo, ya que al introducir el alcohol los pigmentos que la forman tienden a separarse rápidamente y forman cercos nada deseables.
Para la imprimación de este taller se ha empleado Vallejo Gris Plata.
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