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Real Cuerpo de Guardias Alabarderos
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Palacio Real - Relevo de alabarderos (Tiempos de Alfonso XIII)
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Considerado como el Cuerpo más antiguo del Ejército, fue creado en el año 1504 por el rey
Fernando el Católico a raíz de un atentado sufrido en Barcelona y con la misión
de servir de escolta personal al monarca. Esta guardia, también conocida como
“Guardia Española o Amarilla”, en un principio estuvo integrada por 50
hombres armados todos con espadas y alabardas (de donde procede su nombre) y
cuyo primer Capitán fue Don Gonzalo de Ayora.
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Con la llegada de Felipe V, primer rey español de la casa Borbón, las tres
compañías encargadas de la guardia palaciana (“Amarilla, “Vieja” y “De La
Lencilla”) se refundieron en una sola: “Guardia de Alabarderos” (R.D. de 6 de
mayo de 1707) pasando a depender directamente del monarca y con un
escalafonamiento independiente, Ordenanzas particulares y diversas
prerrogativas). Quedó constituida con los siguientes efectivos: un Capitán, un
Primer Teniente, un Segundo Teniente, Primer Sargento, un Capellán, un Furriel,
4 Cabos de Escuadra, 2 Tambores, 2 Pífanos y 100 Alabarderos.
Ya en tiempos de Carlos III (R.D. de 4 de marzo de 1760) se dispuso que las plazas
vacantes de Guardia Alabardero fuesen cubiertas por Sargentos del Ejército
(Infantería, Caballería y Dragones), con un servicio mínimo de quince años,
buena conducta y no superasen los cuarenta y cinco años de edad. En el año 1821
aumentó el número de efectivos a 200 y fue Fernando VII quien ordenó que fuese
este cuerpo quien prestase el servicio interior de Palacio.
Al ser proclamada la Primera República (1868), el Cuerpo sufrió su primera
disolución, pero siete años más tarde (1875) volvió de nuevo a reorganizarse
con el nombre de “Real Cuerpo de Guardias Alabarderos” conservando desde
aquella época la misma estructura y
reglamentación hasta el año 1931 cuando sufrió una disolución al proclamarse la
Segunda República.
En la actualidad y dentro de la Guardia Real, fue creada en el año 1981 una
Compañía de Guardias Reales Alabarderos.
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Uniformidad
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Al ser reorganizado en agosto de 1875, se creó un Reglamento con los siguientes
artículos:
Art.175.- Para los días de gala usarán casaca larga de paño azul turquí, cuello,
vueltas y solapa de grana con galón de plata ancho; la solapa corta y redonda,
abrochada por el medio con corchetes, teniendo siete botones a cada lado; forro
de tela de lana del mismo color de grana; faldones vueltos sujetos por la punta
con un botón y en su ángulos, castillos y leones; los faldones con carteras
guarnecidas con galón de plata estrecho, chupa de grana con carteras figuradas,
guarnecidas unas y otras por sus cantos con galón de plata estrecho; calzón
blanco de punto con botín negro hasta medio muslo; sombrero de tres picos,
puesto de frente, con galón ancho de plata. Para diarios, petí (casaca sin
solapas) azul turquí con cuello y vueltas grana, y galón ancho de plata
alrededor, pantalón del mismo color azul con franja de grana y sombrero igual
al de gala. En ambos uniformes el botón será plateado y un poco convexo, y con
las iniciales R.G.A. y la corona real encima. En los casos permitidos usarán
para su abrigo capa de paño blanco, con embozos encarnados de raso de lana y un
ojal de galón ancho de plata para el cuello.
Art. 176.- Las divisas para todas las clases serán las correspondientes a sus grados
y empleos en el Ejército.
Art. 177.- Los Oficiales Generales, Jefes de este Real Cuerpo, usarán los
entorchados entre dos galones anchos que deben llevar los oficiales mayores en
la bocamanga, sobre las divisas de sus empleos en el Ejército, siendo iguales a
los del guarnecido de las solapas y en los actos de servicio a Mi inmediación y
la de las Reales Personas, bastón negro con puño y contera de marfil. En el
caso de los Oficiales menores, además de las divisas propias de sus empleos y
grados en el Ejército, se distinguirán los Sargentos primeros, con tres
sardinetas de dos pulgadas de longitud, de galón de plata estrecho, colocadas
perpendicularmente sobre el de las mangas; los Sargentos segundos con dos y los
Cabos con una.
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Uniforme actual de Alabarderos de la Guardia Real, en todo igual a lo dispuesto en el Reglamento de 1875 salvo en los botones y veleta de la alabarda donde aparece el escudo de la Casa de S.M. el Rey D. Juan Carlos I
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En 1881 se promulgó un nuevo Reglamento pero sin cambio alguno respecto a la
uniformidad, siendo éste el vigente durante el reinado de Alfonso
XIII.
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Guía de Modelado, Montaje y Pintura
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La idea
En una de las primeras reuniones de la recientemente creada asociación madrileña Alabarda y cuando aún
ni siquiera estábamos constituidos oficialmente, uno de los socios fundadores
lanzó la idea de crear una figura conmemorativa del nacimiento de la
asociación. A pesar de mi escasa experiencia en estas lides y con la confianza
del resto de los socios, estudié la posibilidad de recoger el guante lanzado.
Mi planteamiento fue que si el resultado no era del todo satisfactorio para tal
fin, el trabajo no sería en balde ya que dispondría de una figura más en mi
vitrina y sobre todo, el reto me ayudaría a adquirir más experiencia en
cuestiones de modelado.
Consideraciones Previas
Evidentemente, no es lo mismo hacer una figura para uno mismo que
plantearse la posibilidad de que esa pieza pueda ser fundida en un futuro. Digamos que soy un completo
ignorante en cuestiones de fundición así que me marqué unas premisas antes de empezar:
· La escala: Lo más lógico era hacer algo en 54 mm. debido fundamentalmente a ser la escala más extendida y de mayor aceptación entre
todos los aficionados. Sin embargo, para mí esto resultaba un problema ya que
como aficionado llevo muchos años pintando exclusivamente figuras de 90mm y
volver a manejarme con las escalas pequeñas resultaba una vuelta atrás en el
tiempo (mucho tiempo).
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· El Tema: El nombre de la asociación (Alabarda) fue más que suficiente para pensar que la figura de un alabardero encajaría plenamente
con el proyecto. La Guardia Real española me pareció un buen tema y el período
del reinado de Alfonso XIII tenía muchas papeletas, tanto por ser una época un
poco olvidada como por la disponibilidad real de alguna bibliografía para consultar.
· La Pose: Barajé dos posibilidades. La primera era hacer una postura marcial, por ejemplo haciendo guardia o desfilando. La segunda era
representar al individuo en actitud más relajada. Y al final, me decanté por la segunda. En este punto también pensé en una postura que no planteara demasiados
problemas en la fase de montaje y pintado y es que, un objetivo que me marqué desde el principio, fue que el pintor, independientemente de su nivel, no
tuviese excesivas dificultades a la hora de pintar.
· El Despiece: Este punto me preocupó desde un principio, pues al no poseer ninguna experiencia previa no tenía muy claro cómo abordarlo.
Para solventarlo, consulté alguna enciclopedia de modelismo en el apartado de la fabricación de moldes y recurrí a mi experiencia como comprador de figuras
observando el despiece que se suele hacer tratando, sobre todo, de que fuera lo más sencillo posible. Aún así, cuando nos presentamos en Miniaturas F.M.Beneito para que nos hiciera la fundición, hubo algunas piezas problemáticas
que al final tuve que corregir.
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