|
Herramientas y Materiales
Pienso que cualquier cosa que nos sirva es buena para modelar. Aún así, sí que es
cierto que hay ciertos materiales imprescindibles que no pueden faltar en mi mesa.
El primero, lógicamente, la masilla. Empleo Milliput en su modalidad yellow, que es la más barata y la que más me recomendaron cuando empecé. Al principio parece
complicada de trabajar pero es como todo, “cogerle el truco”. También utilizo Duro mezclado con Milliput. Esta mezcla es muy útil cuando queremos hacer piezas que
sean menos quebradizas ya que el Duro presenta un acabado más plástico y mezcla perfectamente con el Milliput. Dependiendo de lo que quiera modelar, suelo preparar una
mezcla en proporciones de 50% ó 75% de Milliput más 25% de Duro. En el caso concreto que nos atañe, esta mezcla fue muy útil para modelar el sombrero, la alabarda y la espada de nuestro Alabardero.
|
|
|
A la hora de extender la masilla podemos usar varias cosas. Para dar las formas generales yo utilizo mucho el dedo humedecido en agua y una especie de pincel
que venden en las tiendas de bellas artes que tiene punta de caucho (siento no saber decir como se llama). Un pincel de pelo sintético del número 0 tampoco
falta en mi mesa y es uno de los útiles clave para modelar la masilla. Para el resto también utilizo espátulas y buriles que se pueden conseguir en tiendas de
modelismo y un punzón de fabricación propia realizado con el mango de un pincel al que le he añadido la punta de un alfiler. Sobre todo, lo importante es sentirse cómodo con las herramientas utilizadas.
Para trabajar la pieza cuando la masilla se ha secado, empleo limas de precisión, lijas de grano fino (entre el número 600 y 200), cuchillas y brocas pequeñas. Adicionalmente
hay muchas cosas que nos pueden ayudar a la hora de modelar una figura y cualquier material puede ser útil: alambres, tenacillas, tubos de latón, plasticard,... Todo lo que se nos ocurra.
El Modelado
Cuando, como en este caso, se afronta un proyecto de modelado total creo que es muy importante partir de una anatomía correcta y proporcionada. Para modelar
aproveché una vieja figura de plástico con la que saqué un esqueleto. Con una cuchilla la dejé como una especie de maniquí
sin vestir, hice unos cortes en las articulaciones e introduje alambres para que este maniquí fuera articulado y de esa forma componer la pose.
El siguiente paso es buscar la postura deseada y es fácil que uno pueda estar varios días dándole vueltas a este tema. Digamos que al empezar uno tiene en
mente una cosa, pero a medida que se van haciendo pruebas, muy posiblemente cambiemos de opinión. Los dos puntos arriba comentados creo que son de vital importancia para que la
figura se acerque al resultado esperado ya que todo lo que hagamos a partir de ahora quedará condicionado por ello.
Antes de empezar con la masilla le damos una pensada al despiece. Separamos todas las piezas independientes y planificamos el orden en que las iremos modelando
siendo, en este caso concreto: tronco, piernas, brazos, cabeza, sombrero, espada, alabarda y manos. Ahora
ya sí que estamos preparados para comenzar el modelado.
Primero la anatomía. Hasta ahora solo teníamos un maniquí con unos alambres y es el momento de darle una apariencia de cuerpo. Esta no debe ser una tarea
exhaustiva desde el punto de vista de hacer toda la musculatura pues lo único que hay que hacer es aproximar las formas, sin exagerarlas, pensando que más adelante el volumen crecerá cuando vistamos la figura. Aún estamos a tiempo de
corregir algunas cosas referentes a la pose. Quizás mi forma de trabajar sea un poco atípica, ya que comienzo el modelado por el
cuerpo, cuando en muchos sitios te aconsejan que empieces por la cabeza. Considero que una de las partes más complicadas de modelar es la cara y es por
ello que prefiero hacerla cuando el cuerpo ya tenga unas proporciones más o menos definitivas con el fin de no pasarme en el tamaño. Tengo un poco de manía
a las figuras que muestran una cabeza desproporcionada con respecto al cuerpo y trabajando de esta manera trato de no cometer este error.

A la hora de "vestir" con masilla una figura debemos pensar igual que
si nos estuviésemos vistiendo nosotros. Casi siempre el modelado se hace de dentro hacia fuera, de las prendas más internas a las más externas. La técnica
que sigo es preparar unas finas tortas de Milliput e irlas aplicando sobre la figura. Cuando se trata de los contornos generales
con el dedo humedecido en agua doy la forma del volumen y después, con los útiles de modelar (pincel, espátula, punzón, …), hago el resto del trabajo,
como las arrugas, costuras, etc.
|
|
El detallado de la figura como botones, hebillas, etc. lo hago al final para evitar que mientras doy formas me cargue algo previamente modelado. Además, no
es infrecuente tener que remodelar o dar más volumen a algunas zonas donde hemos metido la pata. Según se vaya adquiriendo soltura en el modelado tendremos que recurrir menos al
lijado y rebaje de algunas piezas, pero aún así, esta labor es fundamental. Con lija de grano fino (400-600), limas y cuchilla podemos corregir y potenciar las
formas que más nos interesen. Especial atención puse en la cara, pieza fundamental de toda figura. Siguiendo consejos
de gente experta modelé primero la mitad izquierda y después copié sobre la mitad derecha.
Para modelar la espada emplee una varilla de plasticard. Primero la aplané y después
hice el detallado con Milliput y Duro. La alabarda siguió el mismo proceso. Posteriormente, cuando llevamos la figura para fundirla, Fernando
Beneito nos aconsejó remodelar estas piezas. En un principio la cuchilla de la alabarda iba unida al asta, pero la mejor solución fue separarla y para el asta
utilizar un tubo de latón en el que encajaría la cuchilla. Además, la mano también estaba modelada en la misma asta y se optó finalmente por separarla y
hacerla independiente. A la espada hubo que darle más volumen para evitar problemas de fundición.
|
|
|
Los Masters
Con el original se obtuvieron una serie de masters sobre los que luego se
realizaría la fundición definitiva. En concreto, y al ser una tirada corta de 200 piezas, se tuvieron que preparar 5 masters. Estos, se obtienen a partir del
original y son copias en metal. Lo que se hace con ellos es repasarlos, quitar rebabas e impurezas y tratar de corregir posibles defectos. Digamos que son las
copias del original de los que se extraerán el resto de las copias de la serie. Por ello es importante que vayan a la fundición en las mejores condiciones posibles.
Lo que más me sorprendió de todo este proceso es el estado en el que queda el original.
Sale como “quemado”, supongo que por haber sido expuesto a altas temperaturas. Esta parece ser la corta vida de un original.
Montaje
En mi opinión el montaje de la figura no entraña dificultades especiales. Para unir
piernas y tronco aconsejo introducir un perno metálico para fijar la unión. También puse unos pernos metálicos en los pies para poder fijar mejor la figura
mientras la pinto y para que una vez pegada a la peana quede más segura. Igualmente, recomiendo ladear el tronco ligeramente hacia la izquierda para
conseguir una pose algo más atractiva. Antes de montar el tronco y las piernas pinté de forma somera las partes que quedan ocultas o menos visibles, como son
la parte posterior del pantalón y el reverso de los faldones de la casaca, aunque no me esforcé demasiado en ello.
También coloqué el sombrero. Este requiere de un poco de masilla para sellar la unión,
sobre todo por la parte de atrás. Con un poco de Putty disuelto en acetona es suficiente. Pinté la mano izquierda y las bocamangas derecha e izquierda antes de montar los
brazos pero esto es algo muy personal y seguro que hay quien prefiere pintarlo una vez montado.
Para que la espada quede bien segura le puse un perno que la une a la pierna, teniendo
cuidado en calcular el sitio correcto donde hacer el taladro. Pinté la espada por separado antes de montarla, prácticamente cuando estaba la figura
terminada. Quizás la parte más delicada del montaje es la mano derecha sobre la alabarda. Hay dos
alternativas: pegar la mano a la alabarda y luego montar sobre la figura cuando ésta ya esté colocada en su peana, o pegar la mano al brazo derecho y luego
poner la alabarda una vez montada la figura en su base definitiva. Yo seguí el primer camino con el fin de poder pintar con más libertad la mano y la alabarda
y para ello tuve que calcular muy bien la posición exacta de la mano y la altura a la que debería estar sobre el asta.
|
|