ARTÍCULOS HISTÓRICOS
Página Inicial Las Reales Guardias Valonas y Españolas
durante el reinado de Carlos IV (1788-1808)

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Escrito por: José María Alarcón Luque
 

El origen de estos cuerpos se remonta a 1702, durante la Guerra de Sucesión, con la finalidad de rendir honores y escoltar a la persona del Rey, por lo que sus miembros debían pertenecer a la más rancia nobleza y mostrar una fidelidad absoluta a la institución monárquica. A pesar de su carácter más bien ceremonial, se integraron como dos unidades más del ejército de S.M. Católica, estando presentes en casi todas las campañas en las que se vio envuelta España a lo largo del siglo XVIII y principios del XIX.

Cuando Carlos IV ascendió al trono se encuadraban dentro de las tropas de la Casa Real, junto a Alabarderos, Guardias de Corps y Carabineros Reales, dos regimientos de Reales Guardias de Infantería, uno de Españolas y otro de Valonas, contando cada uno de ellos con 4.233 plazas. En 1793, con motivo de la guerra contra la Convención francesa, se incrementaron los efectivos de las Guardias Españolas con seis compañías de Cazadores, levantadas y sostenidas por el Duque de Osuna, que continuaron al cesar las hostilidades en 1795. Los efectivos de este cuerpo se incrementaron en 700 plazas más, totalizando 4.932 a dicha fecha. Sin embargo, en 1803, tanto las Españolas como las Valonas quedaron reducidas a dos batallones por regimiento, desapareciendo las seis compañías de Cazadores.

Guardias Reales
Guardias Reales

Uniformes

1790 – 1801

Tanto las Guardias Españolas como las Valonas vestían casaca larga y pantalón azul turquí, con vuelta, collarín y chupa encarnados. La casaca no presenta solapas sino tres órdenes alternos de alamares en blanco, con tres alamares por grupo, desde el collarín hasta el puente del pantalón. El pico de los alamares mira hacia el hombro.
La vuelta de los puños, a su vez, presenta cuatro sardinetas también blancas (tres hasta 1789), con el pico hacia la mano (ver Figuras.1 y 2).

La chupa o chaleco es ojalada, al igual que sus bolsillos, que presentan visibles tres sardinetas contiguas en sentido vertical. Rasgo diferenciador entre Guardias Españolas y Valonas es que las primeras presentan ojalado en la chupa todo corrido (Figura 1), sin intervalos, mientras que las Valonas lo llevan alternado (Figura. 2), con intervalos entre ojal y ojal, dejando ver el rojo de la chupa. La vuelta de los puños en ámbas tiene tres sardinetas sujetas con tres botones. Estos son blancos en todos los casos y en todo el uniforme.

Guardias Españolas 1790   Guardias Valonas 1790
Figura 1.- Guardias Españolas 1790   Figura 2.- Guardias Valonas 1790

Aunque no se describe en los diversos Estados Militares, tanto collarín, vuelta de los puños y chupa deberían lucir, en mi opinión, un vivo de color blanco, que sería de hilo de plata en el caso de los oficiales (una Real Orden de 3 de enero de 1789 menciona tres, dos y un galón para Coroneles, Tenientes Coroneles y Sargentos Mayores, respectivamente).
Esta tesis viene avalada por otra R.O de 25 de marzo de 1795 que suprime la cantidad de plata en los uniformes de los oficiales para aliviar a estos del excesivo gasto que suponía el mantenimiento de los mismos y a la Hacienda del que acarreaba su confección. Además, en una lámina fechada en 1805, y que representa a un sargento, se aprecia esta característica, si bien con las lógicas variaciones en el uniforme propias de la moda del momento.

Las casacas en ambos cuerpos tienen carteras o bolsillos horizontales aunque, por la citada Ordenanza de 1795, las Guardias Españolas pasan a llevar cuatro botones en la cartera y las Valonas únicamente tres. También a partir de esta fecha se introducen las solapas rectas y de color grana en las casacas, al estilo del resto de la Infantería de Línea. Los cuatro grupos de a tres alamares se sustituyen por tres grupos de a dos, con el pico hacia el pecho, colocados en ámbas solapas.

Los correajes o bandoleras que sujetan cartuchera y sable son blancos y cruzados respectivamente, permaneciendo casi invariables a lo largo de todo el período. Se aseguraron con sendas hombreras de color azul turquí a partir de 1801. Las polainas con rodillera o campana son blancas en parada y negras en diario. Es de suponer que lo fusileros usaban bicornio galoneado en blanco como prenda de cabeza, mientras que los granaderos presentaban su vistoso gorro de piel de oso con manga rematada en borla, tan característico del ejército español. Dicha manga parece que no va bordada, sino dividida en dos mitades con fondo encarnado y enmarcadas por un vivo blanco. Seguirían así la tónica de Infantería y Milicias, en donde sí he apreciado mangas del color de la divisa hasta, por lo menos, 1788/90

Respecto al uniforme de los Cazadores, hay que subrayar que vestían casacas cortas, con las mismas características ya apuntadas, y se tocaban con un sombrero redondo con el ala izquierda levantada, en la que se colocaban la cucarda y la presilla y con galón alrededor de la copa. El plumero era de distinto color, según la Compañía (1º blanco; 2º negro; 3º verde; 4º amari­llo; 5º morado; 6º celeste). Por las fuentes gráficas consultadas, sustituyeron la bandolera derecha por un tahalí de color blanco en el que se fijaba una cacerina, en vez de la cartuchera tradicional, pero es probable que adoptaran el mismo equipo que fusileros y granaderos y así se observa en una lámina del Conde de Clonard.

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