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Con la cabeza preparada e imprimada, el
primer paso consiste en la pintura de los ojos. Este proceso se puede dividir
en tres etapas secuenciales:
1.1.- Pintura del globo ocular
Para ello se puede
utilizar un color blanco sucio o hueso. Es aconsejable no utilizar blanco puro
ya que después los ojos destacarían mucho en el conjunto. Es mejor mezclar el
blanco para ensuciarlo con algún marrón, gris o incluso azul.
1.2.- Pintura del Iris
Con un pincel fino se realizan los iris
intentando situar los dos de forma simétrica. Es aconsejable empezar por pintar
el iris derecho (el que corresponde al brazo derecho de la figura y nuestra
izquierda) ya que es más difícil puesto que la nariz estorba el movimiento del
pincel. Después se realizará el iris izquierdo en función del derecho para
buscar la simetría.
El color utilizado para
el iris normalmente es el negro, aunque se pueden utilizar el azul, marrón y
verde. Con la experiencia y un poco de pulso incluso se puede pintar el iris en
negro y la pupila en otro color (marrón, azul o verde) en figuras a 54 mm. En
escalas más grandes, este proceso es prácticamente obligatorio realizarlo.
Existen distintas formas de pintar el iris según el gusto de cada pintor. Las más comunes son:
a) Mediante punteo con el pincel: Consiste en dar pequeños toques con el pincel hasta conformar el iris.
b) Perfilando un círculo mediante sucesivo trazos: Consiste en marcar un punto e ir agrandándolo mediante movimientos circulares del pincel.
c) Mediante un trazo vertical: Consiste en
trazar una línea fina que atraviese el ojo de forma vertical. Aproximadamente
el trazo debe ir en la misma vertical que la comisura de los labios. No importa
que el trazo sobrepase los límites superiores o inferiores de los ojos ya que
después se recortarán con el color base de la cara. A este método se le conoce con el nombre de
"Método de la Cruz" cuya descripción gráfica es la siguiente:
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