La idea principal para aplicar las
luces consiste en coger la base de la zona que estamos tratando y subirla con
la base de la zona inmediatamente superior, hasta llegar a ese tono.
Por ejemplo, si queremos iluminar la
Zona C (la más oscura de las tres) procederemos de la siguiente forma:
mezclamos la Base Oscura con la Base Intermedia (aplicada en la Zona B) y lo
aplicamos como primera luz (para esta primera luz podemos utilizar la mezcla
que ya tenemos preparada y que hemos utilizado para fundir las bases en la
línea de separación de ámbas). Seguimos subiendo esta mezcla con la Base
Intermedia y la vamos aplicando en las zonas de iluminación hasta llegar al
tono de esta Base Intermedia, que corresponderá con la última luz.
De la misma forma si queremos iluminar la Zona B (la zona intermedia)
subiremos la Base Intermedia con la Base Clara hasta llegar a este tono.
Básicamente la zona más clara (Zona A)
es la única zona donde se iluminará con colores o tonos que no corresponden a
la paleta inicial.
Zona
Ultimas luces
Zona Clara
Zona Media
Últimas luces con la Base Clara
Zona Oscura
Últimas luces con la Base Intermedia
Primeras Luces
Resultado de la iluminación
Por último, para destacar los volúmenes
en cada zona y en el proceso general de iluminación, se dan luces puntuales
subiendo los tonos empleados en las últimas luces con un color neutro, por
ejemplo, con “Gris Piedra”.