Representación popular de la Batalla de Atapuerca.

Batalla que enfrentó en 1054 a los reyes y hermanos, García de Navarra y Fernando I de Castilla. Terminando con la vida del navarro.

La representación tiene lugar en el mes de Agosto, en unos campos donde se encuentra un menhir con una inscripción alusiva a la Batalla y es representada por los vecinos y muchos amigos del pueblo.

 

Nota: Hace unos años, me llamó la atención ver unos carteles anunciando la representación popular de una batalla medieval en las inmediaciones del pueblo burgalés que lleva su nombre: Atapuerca. Para allá me fuí el día de la representación y tras disfrutar de toda la ilusión de un pueblo por recoger su propia historia, cuando terminaron la reflexión que me hice fue la del desconocomiento tan grande que de mi historia más cercana tengo. El ánimo de divulgar ésta, es el único objetivo que tiene este artículo.
Mi agradecimiento a todas las personas que hacen posible que año tras año en cualquier punto de nuesrta geografía con su trabajo e ilusión recuerdan nuestra propia memoria.

Francisco Javier Ruiz

 

Voy a contarles señores,
lo que pasó en esta villa
allá por el mil cincuenta
entre Navarra y Castilla:

Por Navarra Don García,
don Fernando por Castilla
hermanos eran los dos
pero con algunas rencillas.

Unos dicen que por tierras
otros que por envidias,
sus diferencias limaron
por los campos de Piedrahita,
tampoco estoy muy seguro
de que allá fuera la cita.

Testigo mudo quedó
de pie en una orilla
un menhir que lleva escrita
la muerte de don García.

La batalla de Atapuerca
una lucha fraticida.
Nadie aseguraría
a qué causas fue debida.

Dicen que reparto de reinos
y después guerras y envidias.

Dicen que por unas tierras
¿de Navarra o de Castilla?
Don García con sus tropas
se dirige hacia Castilla
y que algunos moriscos
vienen con su cuadrilla.

Tal vez su hermano Ramiro,
rey de Aragón estaría
al lado del rey de Navarra
en esta empresa maldita.

Don Fernando entre sus tropas
creen que trae morería
y soldados leoneses
se han unido a la porfía
campesinos de toda clase de gente
de Navarra y de Castilla.
Van con su ejército al frente
hasta morir si falta haría.

En Atapuerca se encuentran
dos reinos en liza.

Dos ejércitos dispuestos
a dejar allí la vida,
uno frente al otro están,
sus escudos al sol brillan,
hombres, voces y caballos
forman gran algarabía.

Dos reyes se miran de frente,
don Fernando y don García,
no a luchar a venido,
el otro lo dejaría.

La batalla sin remedio
comenzó de pronto un día.

Tanto calor, tanto miedo,
más difícil lo ponía.
La lucha fue encarnizada
¿cuántas vidas costaría?

Tantos hombres por Navarra,
otros tantos por Castilla.

El tiempo pasa despacio,
la batalla en Atapuerca seguía,
pero un traidor deshonrado
puso fin a la sangría,
Sancho Fortún se llamaba,
quien matando al rey García
dio a su hermano Don Fernando
la victoria para Castilla.

Concedió Don Fernando entonces
enterrar a don García
en una iglesia de Nájera
que años atrás él construía.

Atrapuerca fue elegido
para guardar en su historia
un poquito de aquel siglo
recogido en su memoria.

Una memoria en piedra,
una memoria escrita,
c¡nco mil años están
clavados en Piedrahita.

Julián Santodomingo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Antecedentes

La distribución del reino de Navarra impuesta por Sancho III el Mayor entre sus hijos, más que perpetuar la unión entre ellos, y a la postre la del propio reino, fue causa de continuos altercados. Al primogénito García le fue entregado el reino de Navarra. El entonces Condado de Castilla pasa al segundogénito Fernando. A Ramiro, Aragón. Y a Gonzalo, Sobarbe y Ribagorza.

En 1037 Vermudo III emprende una guerra contra su cuñado Fernando (casado éste en 1032 con Sancha, hermana de aquél) resultando derrotado y muerto en la batalla que pasó a la historia como la de Tamaron. La muerte del leones sin descendencia, convierte por matrimonio a Fernando I en rey de León, aunque no entró en en aquella ciudad hasta el mes de junio del año 1038. En la batalla de Tamarón Fernando contó con la ayuda del rey navarro bajo la promesa de entregarle unos territorios castellanos que, desde Oca llegaban hasta las puertas de Burgos; desde Briviesca hasta el valle de Urbel; desde Castrobarto hasta Bricia, al sur de Reinosa, y desde el Nervión hasta Santander integrando al viejo reino astur en el reino navarro.


Versiones

Según el Monje de Silos, a propósito de escribir sobre la vida de Alfonso IV, hijo de Fernando I, más de medio sigo después de que se desarrollaran los hechos: la envidia devoraba el corazón de García, y movido por ella no dudó en atentar contra la vida de Fernando aprovechando una visita que hiciera éste a Nájera con motivo de una enfermedad de García que le tuvo cerca de la muerte. Al poco, para hacer olvidad su atentado, o para sincerarse de él, García fue a visitar en su corte a Fernando, "más para disimular su frustrado crimen, que para consolar a su hermano". Lleno de ira al verle, Fernando hizo que le cargasen de cadenas, y mandó que le encerrasen en una torre de Cea. El navarro logró escaparse y deseando vengar la injuria, declaró la guerra a su hermano.

La historia nos presenta la personalidad del monarca navarro como visceral y poco reflexiva. Éste plantea la disputa de la causa mediante una guerra. Fernando I de Castilla, al parecer más sensato, intentó varias veces solucionar el problema mandando embajadores, procurando acuerdos, para evitar el litigio, pero el navarro los rechazo a todos y la guerra no se pudo evitar.

El 1 de septiembre del año 1054 las huestes castellanas y leonesas se encuentran en Atapuerca, a tres leguas al oeste de Burgos. Fue Fernando quien atravesó, aunque poco, los límites de su reino para salir al encuentro de su hermano. Según el Silense, García tenía en su ejército fuerzas auxiliares moras, y tal vez le ayudara su hermano Ramiro. En los Anales Compostelanos podemos leer: "En la era hispana de MLXXXXII (que, sin que nadie explique porqué, cuenta con 38 años más que la era cristiana), el primer día de septiempbre fue matado el rey García, luchando con su hermano el rey Fernando en Atapuerca, por un caballero suyo, llamado Sancho Fortún, a quien había injuriado con su mujer". El "amo" del rey, Fortún Sánchez, no quiso sobrevivir a aquella desgracia, y buscó la muerte arrojándose entre las mesnadas enemigas. También debió terminar allí la vida del viejo servidor del rey, Sancho Fortún Ochóiz, señor de Cantabria. El mismo asesino, que se puede identificar con Sancho Fortún señor de Funes hasta poco tiempo antes, debió perder la vida tras su asesinato.

La Najerense, sin embargo, nos habla de unos parientes fideles del rey Vermudo, que, empujados por la reina Sancha, se lanzaron furiosamente hacia el rey García, acción contraria a la intención manifestada por Fernando de capturar vivo a su hermano.

Tal vez, aterrado el castellano por el inesperado desenlace, renunció a perseguir a los navarros. Tal vez éstos, lejos de perder la serenidad, supieron defenderse hasta que el comienzo de la noche separara a los combatientes; el hecho es que tuvieron ánimo, no sólo para recoger a su rey y llevarle a enterrar en Nájera, sino también para aclamar en el mismo campo de batalla a su hijo y sucesor Sancho, el que llevará en la Historia el nombre triste de Sancho de Peñalén y que entonces debía de ser un adolescente de quince años.


Otra versión:

Pantenón de los Reyes (Nájera - La Rioja)Fernando I pretendía las comarcas de las Asturias de Santander, Castilla la vieja, Briviesca (Bureba) y parte de la Rioja, cosa que el de Nájera no estaba dispuesto a ceder. Enfermo D. García fue visitado por su hermano, quien sospechando que aquel le quería prender, se puso a salvo rápidamente. D. García, al parecer inocente de esas acusaciones, y para demostrar su buena disposición, sabiendo más tarde que D. Fernando estaba enfermo en Burgos fue a verlo. El castellano le apreso en el castillo de Cea, sin embargo el navarro logro huir, y resuelto a vengar la injuria, llamó en su ayuda a algunos moros y con ellos y su gente entró en Castilla armado contra su hermano. Aunque en Atapuerca trataron de ajustarse a razones, se llegó por fin a las armas. Dos soldados traidores de D. García (uno de ellos llamado Sancho Fortun), llegaron hasta él hiriéndole mortalmente, al poco tiempo murió y todos los suyos huyeron. Su hermano D. Fernando I concedió que enterrasen el cuerpo en la iglesia de Santa María de Nájera, construida años antes por orden del muerto, y se apoderó de lo que pretendía, que era Briviesca, Montes de Oca y parte de la Rioja. La derrota supuso para Navarra, el establecimiento de la frontera en el río Ebro y el reconocimiento de vasallaje ante el rey castellano del nuevo monarca navarro Sancho Garcés IV.

Un detalle

En algunas fuentes se habla de la presencia del Cid Campeador en la batalla, pero este dato no se sostiene puesto que éste al parecer, nació en el año 1048 (aunque otros sugieren el año 1043), y no parece lógico que una criatura, que, como mucho tuviera 11 años de edad, y siendo como era de buena familia, fuese reclutado para la lucha. Sin embargo, podemos asegurar que el padre del Cid Diego Laínez fuera un general que con sus huestes formara parte del ejército de Fernando I. Documentado está que Diego Laínez consolidara la recuperación, sobre todo de la Bureba, para Castilla, en los meses siguientes a la batalla de Atapuerca.