Consulté algunos libros sobre la Marina Británica en aquellos años y también algunas páginas de Internet, donde encontré cuadros y grabados de oficiales de distinto rango, en los que los colores de los uniformes siempre eran iguales: levita azul oscuro y camisa, chaleco y pantalón blancos, pero las hechuras de éstos variaban mucho y llegué a la conclusión de que muy probablemente, como era por otro lado común entre la oficialidad de otros ejércitos, al costearse ellos los uniformes, los cortes si bien eran similares, tenían variaciones motivadas por la moda o por los gustos personales de los usuarios.
Después de preparar la figura y quitarle todas las líneas de molde de una forma minuciosa, le apliqué dos imprimaciones como suelo hacer siempre, una primera de “Putty” muy diluido con acetona industrial que tapa los pequeños poros o imperfecciones que pudiera tener la superficie del metal, y una segunda de pintura acrílica de color gris claro, unas veces utilizo aerógrafo y otras, como en este caso, a pincel pero siempre con la pintura muy diluida. En esta figura el objetivo era doble, por un lado conseguir que las distintas prendas de color blanco fueran distintas en cuanto a sus tonalidades y por otro, conseguir un azul oscuro que no brillara y que fuera lo suficientemente contrastado. Este último color es siempre un problema y últimamente lo resuelvo gracias a las indicaciones que me dieron Luis Esteban Laguardia y Juan Carlos Ávila utilizando distintos tonos de turquesa mezclados con negro y marrón, iluminando con color azul tiza y sombreando con negro. El turquesa de Vallejo es un azul bastante mate, pero de todas formas le añadí una pizca de base mate de “Tamiya”. En cuanto a los blancos, los pinté en distintos tonos procurando que las prendas resultaran más luminosas, cuanto más hacia la parte superior de la figura estuvieran situadas para también acentuar de esta manera el efecto de luz cenital. En cuanto a las vueltas de la levita apliqué un blanco ligeramente azulado, que reflejara el color azul oscuro de la prenda. Es importante siempre que pintemos paños de un mismo color en la misma figura que intentemos darle tonalidades distintas, por que aunque el uniforme sea nuevo, siempre hay diferencias de tonalidad entre unas prendas y otras. En este caso, además, los tejidos son distintos y hay que resaltar estas diferencias. El color blanco es uno de esos colores que siempre dan un cierto miedo
a la hora de abordarlos. Cuando pinto tonos muy claros, procuro que el color base sea lo suficientemente oscuro para no darle sombras o las menos posibles. Un ejercicio que es tremendamente interesante es observar las propias prendas blancas que vemos por la calle y ver el tipo de reflejos y sombras que producen, también observar como los grandes pintores han tratado este color en sus cuadros y deducir las tonalidades que utilizaron, tratando de imitarlos. El terreno imita la tablazón de la cubierta de un barco y está realizado con tablitas de modelismo naval, pintadas en distintos tonos marrones, iluminadas con ocres y sombreadas con lavados de pintura al óleo tierra tostada. Cuadro de coloresCarnes:
Sombrero:
Levita:
Vueltas de la levita:
Camisa:
Chaleco:
Pantalón:
Medias:
© Humberto Garrido Martín. Julio 2004 |
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