En estas dos fotos se puede apreciar el terreno tal y como resulta antes de pintar. Se ha realizado sobre una base de Das Pronto, convenientemente texturada, a la que se añadieron piedrecillas y arenas de diversos grosores. Es importante mezclar varias gravillas a fin de lograr una buena textura. El murete se realizó con bloques cortados de una tiza cuadrada y se pegaron a la base con cola, adaptándos a ésta cuando aún estaba blanda. Finalmente, el tronco es una ramita de tomillo de forma adecuada.

 

En la primera fotografía, se ve un detalle del murete, donde se aprecian los bloques realizados con tiza. En la siguiente, ya he aplicado una base de Dark Yellow más Marrón Mate de Tamiya a aerógrafo, que serán posteriormente subidas sólo con el primero. La razón de usar el aerógrafo es su comodidad, la ausencia de brillos, y la facilidad para fundir colores. Además, ese mate total ayudará luego a restar brillo a los lavados de óleo.

 

En la fotografía de la izquierda, se han aplicado unas luces generales con aerógrafo y Dark Yellow de Tamiya, a fin de resaltar los volúmenes. En la siguiente se ha comenzado el proceso de lavados a óleo, aplicando Tierra sombra tostada, Verde vejiga, Ocre amarillo, Negro y Blanco de Titán, mezclándolos entre sí o aplicados solos. Se ha usado esencia de trementina para disolver y se han aplicado fundidos de blanco para aclarar las zonas más prominentes.

 

En estas dos nuevas fotos se ve ya el proceso del lavado de óleos tras su secado. Se pueden observar los diferentes tonos aplicados y el proceso de aclarado realizado con blanco en los relieves. Se ha logrado un "mate total" secando bajo una lámpara prescindiendo totalmente del pincel seco. A partir de aquí, paso a pintar el árbol, el murete, a dar los toques finales y a colocar la vegetación y las hojas caídas.

 

En estas tomas se puede ver cómo he pintado el murete, con grises y lavados de óleo, añadiendo vegetación con ovillos de mar pintados con el aerógrafo, así como hojas de fotograbado de Nimix en el suelo y en el árbol, éste último ya pintado.

 

Una toma del árbol y otra del terreno desde arriba. Aún se aprecia que el acabado tiene poca vida, pues resta añadir algo más de hojas y unos lavados selectivos del aerógrafo a fin de dar más contraste al terreno.
Tras los lavados de óleo, logramos resaltar más los elementos del terreno así como conferirle un mayor realismo. Ya sólo resta por decorar con tonos aleatorios las hojas caídas y con ello finalizaremos el proceso.

 

© Texto y fotogafías: Pedro Francisco Ramírez Mateo.
Abril 2003