Maquinaria de guerra

 

La omnipotente falange macedónica

Se ha conservado un manual de instrucción macedónico de Asclepiodotus (siglo I a.C.), que , aunque tardío no contradice en nada el relato de Polibio (203 - 120 a.C.).

La falange ideal constaba de 64 batallones. Cada batallón (syntagma) se componía de 256 hombres y estaba mandado por un syntagmatarch. Constaba de 16 filas (lochoi), cada una con 16 hombres. Cada hombre de la primera línea (lochagos) mandaba su fila.El segundo en el mando era el último hombre de la fila (ouragos).Había también un jefe de media fila (hemilochites); cuando la falange tenía que formar de ocho de fondo, éste avanzaba hacia el lochagos con la mitad de su fila tras él.Asimismo había un jefe de cuarto de fila (enomotarca).

Las filas se agrupaban en pares mandados por un dilochites, que era el jefe de la fila de la derecha. de igual modo, dos pares eran mandados por un tetrarca y cuatro por un taxiarca.

Treinta y dos batallones formaban un ala (keras), mandada por un kerarca. La falange completa, compuesta por dos alas, era mandada por un estratego.

En la plaza de armas, la formación cerrada, con los escudos cerrados, se constituía a partir de la formación abierta ordenando a la última fila permanecer quieta mientras las otras giraban hacia ella y se juntaban. Entonces ponían vista al frente y la líneas se acercaban entre sí de la misma manera. Ante el enemigo, las medias filas y los cuartos debían moverse como en la instrucción espartana. A esto se llamaba doblar. Se podía hacer oblicuamente por filas. Este movimiento podía hacerse tanto para abrir como para cerrar filas y permitia duplicar o reducir a la mitad la profundidad y la anchura de la falange.

Para formar mirando a retaguardia, se usaban tres métodos de contramarcha:

  1. El espartano, que equivale a una retirada.
  2. Dando media vuelta toda la fila. El ouragos permanece quieto, mientras le rebasa el resto de la unidad. Esto es más contundente porque la falange avanza.
  3. La fila da media vuelta y todas las posiciones varían. En este caso la falange permanece inmóvil.

Las órdenes de instrucción habían de darse con voz clara, señalando la dirección antes de la orden; por ejemplo, derecha, media vuelta; y no: media vuelta a la derecha.

Los expertos en asuntos militares que han analizado a fondo los aspectos tácticos de la conquistas de Alejandro, concuerdan en destacar que la creación de una potente caballería fue, sin duda, uno de los elementos decisivos del triunfo en las batallas contra el ejército persa. La experiencia hecha cerca de setenta años antes por los diez mil hoplitas griegos, empeñados en la batalla de Cunassa (401 a. C.), que le historiador Jenofonte, que había participado en ella, transmitió a la posteridad, dejó entrever claramente que la compacta infantería pesada griega nada tenía que temer de un enfrentamiento con la infantería persa correspondiente, evidentemente inferior por su armamento, disciplina, coordinación y capacidad táctica. Pero también era manifiesta la inferencia de que, para los fuertes guerreros griegos, las dificultades principales podían provenir de un rápido rodeo por parte de la caballería enemiga ( la caballería constituía uno de los puntales del ejército persa), sobre todo si conseguía atacar a las fuerzas helénicas por el lado izquierdo, el del escudo, impidiendo así el choque de las largas lanzas. En consecuencia, tal como lo intuyó Alejandro, una caballería de la misma fuerza que la persa ofrecía ciertas garantías a los macedonios.

El núcleo del ejército macedonio, la parte numéricamente más sólida, era la falange, compuesta por seis ( posteriormente por siete ) batallones de 1.536 hombres, subdividido cada uno de ellos en tres unidades tácticas de 512 guerreros. La misión de la falange, que formaba un orden de batalla oblicuo, avanzado con el ala más fuerte ( la izquierda defendida por el escudo) y con la otra cubriéndole el flanco, consistía en atacar al grueso del ejército adversario, permitiendo que la caballería y la infantería ligera batieran al enemigo rodeándolo por los flancos.

Armas y armaduras

El yelmo tracio era el más popular en los primeros tiempos macedónicos (350 - 250 a.C.). Se puede ver uno en el sarcófago de Alejandro en Estambul. Los yelmos tracios del S. IV solían llevar carrilleras en forma de barba y bigote, usándose los yelmos calcídico y ático. También era muy popular en el S. IV un yelmo cónico, posiblemente de origen céltico.

En su historia de Alejandro, Arriano alude a menudo a la parte de la falange provista de armas ligeras. Hay también un fragmento de una inscripción de finales del S. III de Anfípolis, que parece confirmarlo. La inscripción recoge las multas que se imponían por la pérdida del equipo militar. La sanción impuesta a un jefe de fila por la pérdida de una coraza es el doble de la que habían de pagar los demás hombres de la fila. Esto obedece, al parecer, a que los hombres de primera línea llevaban corazas forradas de metal o corazas anatómicas cortas, mientras que los de las otras líneas las llevaban de tela. Es posible que en tiempos de Alejandro, las líneas posteriores no llevaran armadura.

Las grabas también figuran en la inscripción de Anfípolis y parecen representadas en el arte. Las de los relieves de Pérgamo en Turquía, se sujetaban con correas al estilo italiano.

El escudo macedónico ha sido objeto de grandes controversias, Plutarco describiendo a los macedonios en la batalla de Pidna ( 168 a. C.), dice que sus escudos pendían del hombro izquierdo y que, cuando avanzaban, los volvían hacia adelante. El escudo macedónico no tiene reborde. Este tipo de escudo se adoptó porque era imposible usar una lanza de dos manos mientras el hoplita sostenía el escudo. En el monumento a Emilio Paulo, en Delfos, puede verse el interior de uno de tales escudos, Se sostenía al estilo hoplita. Mediante algunos experimentos se ha demostrado que este escudo se podía usar muy eficazmente sirviéndose solo del brazal y controlando el ángulo por medio de la correa del cuello. Al transportar el escudo de un hoplita, el interior del reborde se adapta cómodamente al hombro izquierdo, quitando el peso del brazo. La ausencia de tal reborde en el tipo que carece de él es lo que hacía necesario el uso de una correa para llevarlo. Estya correa debía absorber también gran parte del peso de la enorme lanza.

Con respecto a la espada, aunque siguió utilizándose la espada de hoplita normal, la más popular en este período era el kopis. Se trata de una arma cortante, de un solo filo, con la hoja curvada. Esta espada se introdujo en Grecia a finales del S. VI , pero aparece en Italia ya a finales del S. VIII. Gradualmente fue reemplazando a la espada de hoplita. En España se han encontrado algunos ejemplares.

La lanza macedónica (sarissa) era una larga pica que se sostenía con ambas manos. Se ha polemizado mucho sobre la longitud de este arma. La mayoría de los escritores antiguos sostenían que medía 5,5 metros, pero Polibio, que es una fuente fidedigna, señala que en su tiempo (siglo II a. C.) tenía una longitud de unos 6,5 metros, y añade que, en el pasado, medía casi un metro más. Hay que admitir la última medida que indica Polibio; la primera en cambi0o, es dudosa. También nos dice que la sarissa tenía un contrapeso en el extremo posterior; probablemente un regatón pesado.

La poderosa caballería

No existe ningún testimonio del uso táctico de la caballería en Gracia meridional con anterioridad al siglo V a. C.. Bien es verdad que se había utilizado la caballería en tiempos primitivos en la llanura de Tesalia, pero en el terreno montañoso del sur resultaba inapropiada. Durante las guerras persas no se hace mención ninguna a la caballería griega. En tiempos de la guerra entre Esparta y Atenas, la caballería se utilizaba a menudo , pero sólo para escaramuzas. Los atenienses emplearon también arqueros a caballos, normalmente de origen escita.

ALEJANDRO PERSIGUIENDO A DARIO III (ANFORA GRIEGA)Los actuales conocimientos sobre la caballería de este período se los debemos principalmente a Jenofonte, quien recomienda que el jinete lleve ua coraza con protección para los muslos, una guarda para el brazo izquierdo y un yelmo boecio que no obstaculice la visión. La protección para los muslos consistía probablemente en el pteryges. La guarda del brazo izquierdo, que se usaba a falta de escudo parece que sólo estuvo de moda en tiempo de Jenofonte. Asimismo aconseja el empleo de un peto ( petral ) y una guarda de cara para el caballo ( testera ). También prefier el curvo kopis a la espada recta, y las jabalinas a las lanzas.

Alejandro concedió a la caballería más importancia de la que nunca había disfrutado en Grecia. La utilizaba para los ataques frontales directos. Aunque no existe información suficiente para describir la caballería de Alejandro, los jinetes debieron de llevar armas pesadas. Se sabe que usaban pesadas lanzas, pero existen dudas respecto a los escudos. La caballería tesalia de los tiempos de Alejandro y la macedónica de tiempos posteriores utilizaron sin duda armas pesadas, pues llevaban una larga lanza y un escudo pesado.

Alejandro introdujo arqueros a caballo y lanzadores de jabalina en su ejército. Este recurso lo usarían los romanos en épocas posteriores.

La caballería pesada macedonia se formó a partir de la guardia montada del Rey: "LOS COMPAÑEROS". En tiempo de Alejandro la guardia había aumentado a ocho escuadrones, unos 1.700 hombres. Durante la campaña de Asia, Alejandro reorganizó toda su caballería, distribuyéndola en cinco hipparchies, con una unidad de compañeros cada una. Se reservó un escuadrón ampliado de 300 compañeros como guardia personal. La hipparchia se convirtió en la unidad regular de la caballería macedónica.Asclepiodotus divide la hipparchia en ocho escuadrones ( ilai) cada uno de ellos mandado por un ilarca. Según él, el ejercito ideal ha de tener dos alas de caballería con cuatro hipparchier cada una.

La caballería griega había venido formando normalmente en cuadro, con las filas mucho más cerradas que las líneas: dieciséis jinetes en cabeza y ocho de fondo. Los tesalios adoptaron una formación romboidal, que cargaba la punta para romper las líneas enemigas. Esta formación la modificaron los macedonios dándole una configuración triangular con el mismo fin. Tanto en la formación romboidal como en la triangular, el comandante ocupaba la posición más avanzada.

© Pedro Adolfo Rodríguez Díaz. Noviembre 2001