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Pedro Adolfo Rodríguez Díaz
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1.- Definición
Podríase definir al centurión como el oficial del ejército
romano que, al menos al principio, mandaba cien hombres de cada una de
las sesenta centurias que, desde la reforma de Mario, formaban la legión.
Las centurias se redujeron a grupos de ochenta hombres en época
de Trajano.
2.- Historia
En el ordenamiento más antiguo de la legión republicana
el centurión era el jefe de uno de los treinta manípulos
o centurias en los que entonces se dividía la legión. Posteriormente,
los manípulos se dividieron en dos. Una legión (unos 5.300
legionarios) se dividía en diez cohortes (de 480 soldados) y éstas
a su vez se dividían en centurias (80 hombres, menos la primera
cohorte que, seguramente desde el Principado, sólo tenía
5 centurias pero a la cual había que sumar seiscientos hombres
más: los escribanos y comerciantes del ejército que no recibían
el adiestramiento general ni participaban en el combate). Cada una de
las nueve cohortes restantes de la legión tenía seis centuriones.
Había dos por manípulo, de los cuales el del ala derecha
(centurio prior) mandaba todo el manípulo y tenía a sus
órdenes al centurión del ala izquierda (centurio posterior);
el manípulo era una unidad de infantería de dos centurias:
un tercio de una cohorte.
La infantería de auxiliarii (reclutas provinciales no ciudadanos)
se organizaba en unidades de quinientos y mil hombres, divididos en grupos
de ochenta, cada uno de ellos al mando de un centurión; dentro
de los auxiliares estaban los numeri (en cuya categoría se incluían
los centuriones veteranorum que mandaban los destacamentos de veteranos
que el emperador mantenía en servicio aún después
de su licenciamiento). También los había en la Guardia Pretoriana
y la flota (centurio classicarius) aunque en estos casos no tenían
las titulaturas de las que gozaban sus colegas de la infantería
legionaria. Los centuriones eran los oficiales más importantes
del ejército romano pues, aunque no eran los de mayor graduación,
eran soldados de carrera. Los rangos superiores los ocupaban miembros
de la elite de la ciudadanía romana que estaba obligada a desempeñar
funciones militares en su carrera pública (cursus honorum), antes
de aspirar a cargos civiles de relevancia, por lo que no tenían
experiencia en materia bélica.
Los
centuriones eran elegidos entre los hombres de cierta edad, en número
de veinte para cada uno de los tres órdenes por cada cohorte del
ejército: los astados (hastati), los príncipes (principes)
y los triarios (triarii o pilanii). Cuando la legión se estructuró
en cohortes, los centuriones tuvieron una titulatura distinta según
sirvieran en cada uno de estos órdenes, que sería por orden
consecutivo: (secundus, tertius, etc. dependiendo del número de
la cohorte) pilus prior, pilus posterior, princeps prior, princeps posterior,
hastatus prior y hastatus posterior.
Cada una de las cohortes estaba comandada por el primero (pilus prior)
de sus seis centuriones. La primera cohorte tenía sólo cinco,
los cuales gozaban de más alta graduación que el resto.
El primer centurión de los triarios de la primera cohorte (primus
pilus prior) era el jefe de los centuriones, supervisaba personalmente
a éstos, era el inmediato al tribuno y además participaba
en el consejo de guerra del general. Cuando accedía a este cargo
solía tener casi sesenta años de edad, y lo ocupaba solamente
durante un año, después del cual se retiraba con una excelente
pensión.
El primus pilus y los primi ordines (centuriones principales o los de
la primera centuria de cada cohorte -César, o como es el caso de
Iulius, centurión supernumerario de la leg. XI Claudia) solían
llevar en el ejército más de treinta años, por lo
que eran muy experimentados en el arte de la guerra. Se encargaban, por
tanto, de asesorar al comandante de cómo se debía dirigir
la batalla. Antes de entrar en combate se reunía un consejo de
guerra en el cual los centuriones principales tenían que aportar
su opinión acerca del enemigo y cómo enfrentarse adecuadamente
a él. M. Calpurnius Seneca Fabius Turpio Sentinatianus fue primipilus
de la leg. I Adiutrix y llegó a desempeñar elevados cargos,
como las prefecturas de Miseno y Rávena, y la procuratela de Lusitania
y Vetonia, a quien el ordo hispalense le dedica una estatua.
En su centuria, los centuriones se encargaban del adiestramiento y la
disposición en orden de combate, y marchaban a la cabeza de sus
hombres en el campo de batalla. Cuidaban a su vez de la administración,
llevaban la cuenta del equipo perteneciente a su grupo, y para ello contaban
con la ayuda de dos escribanos. Por último, se encargaban de tareas
cotidianas como apostar centinelas, inspeccionar la tropa y comprobar
que todos cumplieran con sus atribuciones. Mantenían además
una férrea disciplina. Su emblema era un bastón de vid que
empleaban a menudo para azotar a los soldados indisciplinados. Por esta
razón muchos eran odiados, y en las ocasiones en que las legiones
se amotinaron, los primeros en ser atacados, e incluso asesinados por
los legionarios, eran los centuriones más despiadados. En estos
casos de desobediencia, la responsabilidad recaía en los centuriones,
por lo que los castigos eran frecuentes por parte de estos para combatir
cualquier acto de sedición, cobardía o deserción,
y podían ser penados con la expulsión con deshonor del ejército
o con la muerte en tiempo de guerra. Una función específica
a la que podían estar adscritos los centuriones era la de strator,
que consistía en desempeñar tareas burocráticas muy
especializadas (supervisión, curantías, abastecimiento de
las tropas como en el caso Caecilius Maturus centurio frumentarius) que
les ponían en relación directa con altos funcionarios con
posibilidad de promocionarles al rango ecuestre, con lo que ese puesto
les aseguraba el ascenso social. En este caso no se trataba de centuriones
legionarios, sino centuriones ex legione relacionados con las competencias
del legatus u otro jefe militar al que estuvieran asignados. Silius Hospes
fue hastatus de la leg. X Gemina y strator de Tib. Claudius Candius.
Al principio de la historia de Roma, todos los cargos militares corrían
a cargo del patriciado romano, incluyendo el centurionado, mientras que
el grueso de los soldados rasos (milites gregarii) lo formaban miembros
de la plebe. A partir del año 367 a.C., la Lex Licinia-Sestia facilita
el desempeño de este cargo militar, junto a los de más alto
rango, a los plebeyos y se toma la legión como base del ejército.
De esta forma el servicio en el ejército se convirtió en
un medio de promoción social.
Durante
la República los centuriones eran elegidos entre los rangos militares
inferiores. Un ciudadano pobre que entrara a servir en una legión
podía ascender a centurión. Con la reforma de Augusto se
crea el Erario militar, para facilitar el pago de los salarios de los
legionarios y las pagas de licenciamiento; de esta manera se creó
un servicio militar de carrera para los provinciales que, así,
podían obtener la ciudadanía romana. A este rango se podía
llegar de varias maneras: siendo optio (el segundo del centurión)
y si se reconocían sus méritos era denominado optio ad spem
ordinis, que eran todos aquellos optiones a la espera de un puesto vacante
de centurión. Para ser uno de estos optiones tenían que
haber servido previamente como portaestandartes (signifer, imaginifer,
aquilifer), y antes como tesserarius (oficiales jóvenes encargados
de guardar el santo y seña). L. Pompeius Reburrus Fabrus, optio
de la leg. VII Gemina, entre otros rangos del escalafón .
También se podía ascender a centurión si se habían
desempeñado antes labores de escribano. Éstas las podían
realizar tanto los tesserarii, como los inmunes (soldados con mucho tiempo
de servicio o encargados de tareas especializadas como ordenanza del oficial
principal, guardia del cuartel, guardia de seguridad o propiamente escribanos),
como los auxiliarii.
Por último, se podía designar directamente como centuriones
a aquellos auxiliares que hubiesen sido decuriones (oficiales al mando
de una tropa de caballería, equivalente a un centurión),
a ex miembros de la Guardia Pretoriana (evocati) o, ya fuera del ejército,
tanto a hombres provenientes de familias importantes como a antiguos funcionarios
imperiales.
Una vez que se llegaba a centurión se podía seguir ascendiendo
dentro de su legión o trasladarse a otra, que era lo más
frecuente, para procurar que no se trabara demasiada amistad y confianza
con los hombres a su mando, y evitar así que no aparecieran problemas
de indisciplina. L. Numerius Felix lo fue de las leg. VII Gemina Felix,
XX Victrix, III Cyrenaica, XXII Primigenia y III Italica ; también
P. Aufidius Exoratus lo fue de las leg. III Augusta, XXX Ulpia Victrix
y VII Gemina Felix; aunque un gran número de ellos, sobre todo
al final de su carrera, se quedaban en la misma legión del lugar
en el que habían decidido retirarse (centuriones ex caligae). En
los cuarteles y campamentos se alojaban en los mismos barracones que los
soldados a su mando, aunque vivían en un extremo del edificio y
disponían de diez veces más espacio que cualquiera de sus
hombres. Los aspirantes a este cargo se veían atraídos por
las pagas. Bajo Augusto, el sueldo regular de un centurión era
de 2.500 denarios. Con Trajano cobraban 5.000, los primi ordines unos
10.000 y el primus pilus 20.000. Ganaban cinco veces más que un
pretoriano, y diez veces más si se era de los primi ordines. Además,
al abandonar el ejército recibían una suma mucho más
elevada que los soldados normales, y al ser su paga mucho mayor durante
el servicio activo, podían dedicarse a ahorrar durante su carrera.
Una vez que terminaba su tiempo de servicio tenía varias opciones
de futuro, o dejar el ejército o continuar desempeñando
funciones distintas para el emperador. Los centuriones primi ordines podían
adquirir una gran villa rústica o pasar a ser grandes comerciantes,
convertirse en recaudadores de impuestos imperiales o permanecer en el
ejército y ascender a praefectus castrorum, que se encargaba de
vigilar el equipo y la marcha de las edificaciones, pero que además
podía mandar a la legión en ausencia de sus superiores.
Los demás centuriones podían desempeñar magistraturas
en sus ciudades, vigilar a los habitantes de provincias fronterizas conflictivas
por cuenta del estado, o unirse a la Guardia Pretoriana, si no se decidían
por dedicarse al pequeño comercio o la agricultura. Un caso de
centurión que tuvo acceso a las magistraturas municipales es el
de G. Vettius C.F. Ser. que sirvió en la leg. XXX y fue IIvir iterum
en Urso (Osuna) , así como el de [Tituciu]s Q.f que lo fue de las
leg. VI y IV y que alcanzó el duovirado en Astigi (Écija)
. Un caso más excepcional fue el del centurión de las leg.
VII Gemina Felix y XV Apollinaris, L. Caecilius Optatus que tras su licenciamiento
en época de Marco Aurelio, fue dunviro, flamen de Roma y los Augustos,
y donó a su ciudad (Barcino) e igualmente para Tarraco, juegos
gladiatorios y aceite para los baños públicos . La documentación
referente a los centuriones es casi inexistente a partir de Diocleciano
(s. III).
3.- La Figura
El busto que a continuación vamos a pintar se trata del famoso
busto del centurión romano de Andrea,
realizado enteramente en plomo, a mi juicio de una calidad excelente y
con un montaje muy sencillo, si bien nos podemos encontrar algunos pequeños
problemas con el encaje de la capa, pero al estar realizada enteramente
en resina lo podemos solucionar fácilmente si la introducimos en
el microondas y con sumo cuidado la vamos calentando y encajando, así
sucesivamente hasta que comprobemos que en encaje es perfecto, hemos de
fijarnos en que las muescas que la capa porta encajen perfectamente con
las que se encuentran en la parte posterior de las mangas, si no nos encontraremos
con la terrible sorpresa de que cuando creemos que ya está dispuesta
para el montaje tenemos que volver a recalentarla con el consiguiente
peligro de fractura.
El
primer paso a realizar es pegar con resina por la parte trasera del pecho
una pequeña escuadra metálica (yo empleo esas que venden
en L & M, que son bastante fuertes y baratas), que por una parte irá
atornillada a la peana y por la otra como ya hemos dicho a la parte interior
del pecho, a continuación y después de imprimar se procede
a la pintura de la cota de malla, los correajes de las condecoraciones
y la correa de la espada; para las condecoraciones procedía a realizar
con sumo cuidado un pequeño taladro en su centro por la parte posterior
para después encajarlas en su sitio, ya que comentando con otros
modelistas siempre me decían que uno de los problemas era que dichas
condecoraciones se caían.
A continuación pinté los flecos de las hombreras de cuero
y las mangas, colocándolas con sumo cuidado; a continuación
pegué el pañuelo interior con resina a la parte del pecho,
ya que posteriormente soportaría el gran peso que supone la cabeza
con el penacho e introduje las dos anillas que lleva.
A continuación fui pintando las plumas una a una y mientras duraba
el proceso de secado pegué las dos partes que iban a portarlas,
y como el encaje en su parte inferior dejaba bastante que desear le pegué
una lámina muy fina de estaño (que mi padre me había
proporcionado de esas de las botellas de vino), la limé con cuidado
y procuré que no se notase el corte en los bordes, coloqué
las plumas y las distribuí con un poco de abertura para dar sensación
de volumen.
Después la tocó el turno al casco, algo sencillo si no
fuese porque opté por pintarlo y no por pulirlo y bruñirlo
como generalmente se suele hacer en este caso, más que nada por
salir de lo usual, y procedía a dar según mi juicio uno
de los dos pasos más delicados en esta figura, la colocación
del penacho en el casco, al principio todo parecía perfecto hasta
que a la mañana siguiente después de dejarlo toda la noche
secando me di cuenta que la pieza que unía ambas parte se había
roto, pr lo que tuve que ingeniármelas para que el problema no
volviese a pasar, por lo que cogí una pequeña pieza de madera
de esas que se usan en modelísmo naval para las barandillas, le
realice un taladro de 0,2 mm. en toda su longitud y le introduje una aguja
de acero, procedí a unir de nuevo las dos partes y a rezar para
que no me pasase lo mismo, y gracias a Dios esta vez se quedó en
perfecto estado en su sitio, además dicha zona ganó bastante
en belleza.
Con respecto a la cara es bastante expresiva (a mi juicio), retrata una
cara mediterránea, con nariz ancha, tez redondeada y semblante
de hombre cansado de haber combatido en innumerables contiendas, por esto
decidí reflejar ese cansancio lo más fielmente posible,
para ello lo primero fue con una pequeña cuchilla bien afilada
perfilar esas pequeñas arrugas que se le producen al lado de las
sienes ( lo que vulgarmente se conoce como patas de gallo) debido a la
acción de fruncir los ojos, a continuación realizar el mismo
proceso en la parte inferior del labio inferior (valga la redundancia),
el hoyo de la barbilla y la zona que se encuentra justo a ambos lados
de la nariz, lo que tras realizar el proceso de sombreado acentuará
ese carácter de cansancio que queremos reflejar. Procedí
a pegar el lazo de la barbilla y las carrilleras; a continuación
encajé la capa la cual solamente la fijé con un poco de
cianocrilato en los puntos de encaje ya que como anteriormente se había
comprobado dicha capa quedará sólidamente insertada en el
momento en el que coloquemos la cabeza en su sitio, cosa que se realiza
por último, pegándola con resina de dos componente para
evitar que en un futuro se despegase y nos diese serios problemas.
Con esto ya tenemos terminada esta magnífica pieza que con total
seguridad una vez puesta en nuestra vitrina hará que cualquiera
que la vea quede realmente admirado por su belleza.
4.- Cuadro de colores
a) Partes doradas:
- Base: Oro viejo (AV 878) 50% + Oro (Mr Metal Gunze Sanyo) 30% +
Oro (Tamiya X-12) 20 %.

- Luces: Oro viejo + Oro (Tamiya).
- Sombras : Lavados en Verde napoleónico (Andrea 38) 50% +
Verde Militar (Andrea 33) 50 %.
b) Plumas del penacho:
- Base: Rojo C. Bermellón (AV909) 50% + Rojo Napoleónico
(Andrea 33) 50 %.
- Luces:
- 1.- Base + Rojo C. Bermellón.
- 2.- 1 + Naranja Francés (Andrea 33).
- 3.- 2 + Naranja Francés.
- 4.- Naranja Francés
- 5.- Pincel seco de Naranja Francés + un poco de Amarillo
Hielo .
- Sombras :
- 1.- Base + Rojo C. Tostado (AV814).
- 2.- 1 + Rojo C. Tostado.
- 3.- Lavados muy suaves en Rojo Oscuro
c) Casco:
Para las partes metálicas seguí el proceso explicado
en el artículo de Augi Rodríguez "Armaduras Blancas
en campaña".
d) Cara :
- Base: Marrón Corcho (A.V. 843) 60 % + Marrón Medio
(Andrea 18) 30 % + Bronzed Flesh (Citadel ) 10 %.
- Luces:
- 1) Base + Marrón corcho + Bronzed Flesh.
- 2) 1 + Bronzed Flesh.
- 3) 2 + Bronzed Flesh + Carne Clara (Andrea 9)
- 4) 3 + Carne Clara.
- 5) Carne Clara.
- Sombras:
- 1)Base + Marrón beige (AV 871)
- 2) 1 + Marrón Beige + muy poco de Marrón Cuero
(Andrea 42).
- 3) 2 + Marrón Cuero.
e) Labios:
- Base : Rosa Marrón (AV 803) + Marrón Corcho.
- Luces: Base + Rosa Marrón.
- Sombras : Base + Rojo Cadmio Tostado.
f) Pañuelo:
- Base: Azul verde (AV 808) 50 % + Azul Andrea (AV 841) 30 % + Azul
profundo (AV 844) 20 %.
- Luces:
- 1) Base + Azul Andrea.
- 2) 1 + Azul profundo.
- 3) 2 + Azul profundo + Blanco.
- 4) 3 + Blanco.
- Sombras:
- 1) Base + Azul Napoleónico (Andrea 34).
- 2) 1 + Un poco de Azul Real (AV 809).
- 3) 2 + Azul Real.
- 4) Azul real.

g) Cota de malla y condecoraciones.
- Base: Acero Engrasado (AV 865) 50 5 + Gun Metal (Tamiya X-10) 50%
- Luces :
- 1)Pincel seco de Stainless (Mr Metal de Gunze Sanyo 213)
- 2) Pincel seco de Plata (Bona Pint 30022)
- Sombras: Lavados sucesivos de Negro Mate
h) Correas de las medallas.
i) Correa de la espada :
- Base: Marrón Mate.

- Luces:
- 1) Base + marrón Medio + Marrón Cuero.
- 2) 1 + Marrón Cuero.
- 3) Marrón Cuero.
- Sombras:
- 1) Base + Sombra tostada (AV 941).
- 2) 1 + Rojo C. Tostado.
j) Hombreras de cuero:
- Base: Cuero Rojo (AV 812)
- Luces:
- 1) Base + Marrón Naranja + Marrón beige.
- 2) 1 + Marrón Naranja.
- 3) 2 + Blanco.
- Sombras:
- 1) Base + Marrón Cuero.
- 2) 1 + un poco de Sombra Tostada.
- 3) Sombra Tostada
k) Mangas:
- Base: Blanco Pergamino (AV 820)
- Luces: Base + Blanco ( en cuatro o cinco subidas).
- Sombras: Base + un poco de Amarillo Hielo ( en tres o cuatro bajadas).
l) Capa:
- Base: Rojo Básico de Andrea.
- Luces:Base + Rojo Napoleónico (en cinco subidas).
- Sombras:
- 1) Base + Rojo Oscuro.
- 2) 1 + Rojo C. Tostado en tres bajadas.

© Pedro Adolfo Rodríguez
Díaz. Marzo 2002

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