SAMURAI A CABALLO DEL PERIODO KAMAKURA

Período Kamakura
(1185-1333)

Pedro Adolfo Rodríguez Díaz

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1.- Introducción.

Kamakura es una ciudad de la isla de Honsu, en la prefectura de Kanagawa, en la orilla NE de la bahía de Sagami, a 15 Km. al S de Yokohama. Es importante centro turístico y comercial. Su población a mediados de los 80' era de 175.000 habitantes. Fue la sede del primer shogunato, de 1192 a 1333, el cual impuso el gobierno de la clase samurai. Entre sus creencias destaca Hachiman, el dios de la guerra en la mitología popular japonesa. Entre su patrimonio sobresale una estatua de Buda de 13 m de altura. En esta ciudad se han asentado, desde el siglo XIX, artistas y escritores, como es el caso del novelista Kawabata.

2.- Historia.

Etapa de la historia y arte de Japón que se desarrolla entre 1185 y 1333.

Este período histórico se inicia con la caída de la familia de los Fujiwara y el enfrentamiento de dos grandes casas militares, la de los Taira y la de los Minamoto. La victoria fue alcanzada por los Minamoto, y su cabeza, Minamoto Yoritomo, recibió del emperador el nombramiento de shôgun, especie de rango de general en jefe. Se pensó que un nuevo cambio de la capital administrativa sería beneficioso para mantenerse alejados de las intrigas cortesanas. La ciudad elegida fue Kamakura, una pequeña villa costera que dio nombre al período. Teóricamente el shôgun era el jefe militar del ejército imperial, pero en la práctica era quien detentaba el poder efectivo. Es, por tanto, durante el período Kamakura cuando por primera vez se desdoblan de forma clara y manifiesta el mundo aristocrático de la corte reunida en torno al emperador, y el mundo del guerrero alrededor del shôgun. Esta alteración radical de la estructura política abrió un nuevo camino en la historia japonesa, marcando el paso del Japón clásico al Japón medieval.
A diferencia de lo acontecido en períodos anteriores, en los que la actividad cultural se concentraba en el ámbito de la corte y los templos budistas, a partir del período Kamakura pasó a ser patrimonio de toda la sociedad, distinguiéndose con facilidad la mezcla de intereses culturales entre cortesanos, guerreros, monjes, mercaderes y gentes del pueblo. Al reanudarse los contactos con el continente, se dejaron sentir en el país, en este momento y en los períodos siguientes, las poderosas influencias culturales procedentes de Corea y de las dinastías chinas Song, Yuan y Ming.

3.- Llegada del Zen.

Minamoto Yoritomo fue el gran protector de la secta budista Zen desde que llegara a Japón en 1191. Al parecer, en una ocasión, estuvo en peligro de perder la vida en una batalla, pero una monja de esta secta lo salvó, por ello, como muestra de agradecimiento favoreció el asentamiento y difusión de dicha secta. El Zen se caracteriza por su elevada espiritualidad y desprendimiento, rasgos que encajaron perfectamente en la espiritualidad del guerrero que vivía en una atmósfera de dureza y austeridad. Cuando el monje Eisai volvió de China convertido en maestro de la nueva secta se instaló en Kamakura, alcanzando gran popularidad entre la sociedad guerrera. La influencia que el Zen, y la plasmación que su filosofía iba a tener en las artes tuvo su fundamento en la época militar de Kamakura. Tras la muerte de Yoritomo, sus descendientes siguieron protegiendo y difundiendo la secta Zen y su filosofía.

El Zen tiende a transmitir directamente la experiencia de lo trascendente, e invita a alcanzar la verdad en la más íntima interioridad de uno mismo. Para ello se vale de la meditación y la contemplación abstracta, y el hombre alcanza la iluminación cuando es capaz de absorber el universo dentro de sí mismo por medio de la meditación: cuando en su mente consigue el vacío total. Siendo la más abstracta de todas las sectas budistas, llegó, sin embargo, a penetrar incluso en los detalles más nimios de la vida cotidiana, ya que hizo del arte en sus más variadas manifestaciones un lenguaje mediante el cual poder expresarse.

4.- Escultura .

Los rasgos más significativos que definen la escultura del período Kamakura son: su tendencia dramática hacia formas extremas de realismo; la creación de figuras de tamaño natural; la policromía en colores también naturales; y la utilización de ojos de cristal o de obsidio para dar una sensación de intensa inmediatez.
La llegada de nuevas sectas, más populares, condicionó la evolución de la escultura. Al tratar de acercarse al creyente, no había nada más práctico que emprender un camino hacia el realismo. La escultura sufrió por este motivo un proceso de individualización. Cada escultura era obra de un artista determinado y la representación de un individuo en particular. El hecho de que algunas de las sectas como la Zen renunciaran a la representación de divinidades abstractas, hizo surgir un nuevo género denominado chinzo, volcado en la representación de sus fundadores y grandes maestros. Entre estas esculturas se encuentran las obras más significativas y sobresalientes del período Kamakura. En el templo de Tôdai-ji, en Nara, destaca el retrato de Chôgen, monje perteneciente a la secta Shingon, y reconstructor del mencionado templo; en el templo de Rokuharamitsu, de Kyoto, se custodia la imagen del monje Kuya; y en Kôfuku-ji de Nara podemos contemplar las esculturas de los fundadores de la secta Hosso, Mûchaku y Seshin. En todas estas obras se aprecia un realismo insuperable y una verdadera captación de su genio y vitalidad.

ARMADURA DE JINETE Entre la escultura civil destaca el retrato sedente del fundador del clan Uesugi, Uesugi Shigefusa, preciada posesión del monasterio zen de Meigetsu-in en Kamakura. Como escuela escultórica destacó la escuela Kei, responsable de la colosal obra escultórica de las mil y una estatuas de Kannon en madera realizadas para Sanjusangendô en Kyoto a principios del siglo XIII. El gran maestro Tankei (1173?-1256) contó con el honor de tallar el Kannon central con sus once cabezas y mil brazos, símbolos de su poder y omniescencia. Junto a todas estas imágenes de Kannon están representadas veintiocho virtudes con forma humana: compasión, belleza, sabiduría, caridad, devoción, etc. Entre todas ellas destaca la imagen de Basû Sennin, un anciano demacrado vestido con una piel de animal que pide limosna. Su lamentable condición física contrasta con su intensa mirada y su fuerza espiritual. Hay una cierta similitud entre la escultura religiosa de este período y la imaginería española del barroco, tanto en su finalidad, como en los medios de los que el artista se vale: utilización de la madera, policromía, ojos de cristal, etc. En los dos casos lo que se intenta es mostrar la fuerza interior a través de la apariencia externa.
Dentro del marco del realismo y de la fuerza de la expresión destacan las imágenes de los Reyes Guardianes de los templos, que suelen mostrar su torso desnudo para dejar al descubierto su exagerada musculatura y sus venas inflamadas por la tensión. La sensación que transmiten estas imágenes es de fuerza, vitalidad y dinamismo, acentuado este último por el marcado movimiento de los paños. Su ceño fruncido, sus dedos crispados y los músculos en tensión son símbolos de su poder para rechazar y alejar los malos espíritus. Sirvan como ejemplos las imágenes de Ungyo y Agyo del templo de Kofuku-ji de Nara.

5.- Pintura narrativa .

La definitiva influencia que la llegada de nuevas sectas budistas tuvo sobre la escultura se manifestó igualmente en el terreno pictórico. El desapego que en el período Kamakura se sentía por la representación de las divinidades hizo que el énfasis de la pintura religiosa se pusiera en las historias de fundaciones de templos y milagros, las biografías de grandes maestros, y en las descripciones de las penas que esperaban a los condenados. Al igual que en el período anterior la pintura sirve de ilustración a la narración de un texto, adaptándose al formato de rollo. El Manual de los espíritus hambrientos o Gaki Zôshi, de finales del siglo XII (Museo Nacional de Tokyo), e Historia del monje Ippen o Ippen Shônin Eden, del año 1299, conservado en el templo Kankiko de Kyoto, constituyen dos de los mejores ejemplos. Ambas obras, fieles al realismo que marca la tónica del período Kamakura, son expresión de las costumbres de nobles, guerreros, comerciantes, campesinos, peregrinos y vagabundos. En el primero es reseñable la maestría en el uso del trazo del pincel, suelto, fluido y enérgico, que dota de una gran expresión a lo representado. Los condenados son representados con el vientre abultado y el cabello revuelto, sufriendo constantemente un hambre torturador e insaciable. En el segundo se ilustra el peregrinaje del monje Ippen, siendo digno de destacar la gran fidelidad que se aprecia en los lugares representados. ARMADURA DE LA EMPERATRIZ JINGÔ
Armadura de la Emperatriz Jingô
Paralelamente se desarrolló una pintura de tono épico en la que el dinamismo suele dominar la escena. Historia de Heiji o Heiji Monogatari, de finales del siglo XIII es una de las obras más representativas de este género. En ella se narra la batalla entre los Taira y los Minamoto en la cual fueron los primeros los vencedores. La obra goza de una gran calidad en la ejecución y la composición. Destaca la brillantez y contraste de su colorido, que ayuda a dotar de un gran dinamismo a toda la obra. En los rollos narrativos del período Kamakura se alcanzó una de las cimas más altas dentro del arte japonés.

6.- Arquitectura.

Los templos y palacios suntuosos del período Heian quedaron atrás. La nueva ética del guerrero se plasmó también en el arte de la arquitectura dejando paso a un estilo más sencillo, de menos lujo y apariencia, donde el funcionalismo era el rasgo dominante. Quizá esta tendencia hacia la sencillez resulte más evidente en las construcciones particulares, que van a ser precisamente las que marquen el modelo de la arquitectura doméstica posterior. Los nuevos contactos con China y la llegada de la secta budista Zen trajeron como consecuencia una serie de influencias. El estilo surgido con la incorporación de las importaciones se denominó kara-yo o estilo chino. Durante el período Kamakura se hicieron todo tipo de esfuerzos para conseguir que la ciudad se pareciera a las anteriores capitales de Japón. Persiguiendo este propósito se levantaron los Cinco grandes templos del Zen. El más antiguo es Jukufu-ji, pero quizá los más representativos son el de Kencho-ji, situado en medio de un bosque de mágnificos cedros, y el de Engaku-ji. La tradición asegura que el primero de los templos fue planeado según el modelo del gran templo de Chin-shan-ssu de la provincia de Kiangsu. Los edificios originales fueron destruidos por un incendio en el año 1415, pero bajo la protección del gobierno de la dinastía Tokugawa se trabajó para devolver a Kencho-ji su primitivo esplendor. Para la construcción de Engaku-ji se enviaron a diferentes especialistas japoneses a China para estudiar detalladamente las construcciones zen. Las construcciones actuales son en su mayoría de épocas posteriores, pero siempre se ha mantenido un gran interés por respetar escrupulosamente las características y estilo de cada arquitectura en sus reconstrucciones posteriores. El shariden o relicario, es uno de los pocos edificios que se conservan de este templo del período Kamakura. Es un ejemplo clásico del mencionado estilo chino o kara-yo, cuyas características pueden apreciarse en las lineas curvas que predominan en las ventanas y la parte alta de las puertas, en la plataforma de piedra sobre la que se levanta, y en su característico doble tejado, sostenido por una complicada trama de soportes y brazaletes.

7.- Minamoto Yoritomo (1147-1199).

Militar y político japonés, fue el primer sogún del sistema de gobierno del sogunado o bakufu, fundador del sogunado Kamakura. Nació en 1147 y murió en la ciudad de Kamakura el 9 de febrero de 1199. Era el tercer hijo de Minamoto no Yoshitomo, miembro de un importante clan descendiente del emperador Seiwa (858-876), cuya historia se cuenta en el Genji monogatori, una de las novelas más antiguas de la historia. Su padre intentó arrebatar el poder a la familia de los Taira en 1159, durante los disturbios conocidos con el nombre de Heiji, acaecidos en la provincia de Kyoto. Los Minamoto resultaron derrotados y, después de la batalla, Yoritomo fue capturado y desterrado a Hirugakojima en la provincia de Izu, lugar en el que permaneció por un período de veinte años bajo la estrecha vigilancia de los miembros del clan Taira. Durante su destierro contrajo matrimonio con la hija de uno de los encargados de su vigilancia, Hojo Tokimasa, uno de los principales vasallos de los Taira, que cada vez se mostraba más hostil hacia el creciente poder de sus señores.

8.- Rebelión contra los Taira.

Mientras, en el resto del Japón se hacía más evidente la ruptura entre la corte y el campo, y la mayoría de los miembros de la aristocracia y los líderes religiosos de los grandes templos y santuarios estaban cada día mas resentidos con el control que ejercían los Taira sobre el propio emperador. En 1180, el Príncipe Mochihito, hijo del emperador Goshirakawa, se alzó contra la familia Taira y envió mensajeros a todas las provincias solicitando ayuda para enfrentarse al ejercito de Taira en el campo de batalla. Este acontecimiento fue visto por Minamoto Yoritomo como una oportunidad excepcional para recuperar el esplendor perdido de su familia. Yoritomo respondió al mandato del Príncipe reuniendo, con la ayuda de su suegro Tokimasa, un importante ejército con el que se enfrentó a los partidarios de los Taira en Ishibashiyama, pero la derrota sufrida le obligó a huir por mar y refugiarse en la provincia de Awa. Allí consiguió el apoyo de los Chiba y de otras poderosas familias de la región de Kanto, entre los que se encontraban algunos miembros de la familia Taira que estaban en desacuerdo con la forma de actuar de sus familiares en la corte.
Con el apoyo de todos estos señores feudales consiguió hacerse con el control de la ciudad de Kamakura en la provincia de Sagami, donde estableció su base de operaciones y comenzó a ampliar su poder. En octubre de 1180 consiguió reunir un ejército capaz de enfrentarse a las fuerzas de los partidarios de Taira, cosa que ocurrió en las cercanías de Fujigawa donde Yoritomo obtuvo una importante victoria. Tras hacerse con el control de la provincia de Hitachi al aniquilar a la familia Sakate, se vio con suficientes fuerzas como para organizar un sistema en el que todos sus seguidores estuvieran bajo su control directo. Para ello estableció la figura del Samuraidokoro, oficial cuya función era regular las vidas y los asuntos de todos los vasallos de Yoritomo. En 1183 se alió con su primo Minamoto Yoshinaka, quien había ocupado el distrito de Hokuriku y se disponía a marchar sobre Kyoto. Su poderío militar hizo que los Taira se retiraran al oeste. Pero las formas violentas y dictatoriales con las que se manejaba Yoshinaka en la capital imperial provocaron que Yoritomo respondiese al llamamiento del emperador Shirakawa-Go y se enfrentara a su primo.
En 1184, el hermano menor de Yoritomo, Yoshitsune, logró derrotar y dar muerte a Yoshinaka. Ese mismo año estableció los órganos que con posterioridad serían la base del sistema de gobierno militar del sogunado, el Kumonjo y el Monchujo, oficinas administrativas que se encargaban de los asuntos legales del estado paralelo que había formado en el este del país, y que con el paso del tiempo sustituirían a la burocracia de la corte en todo el Japón. En 1185, Yoshitsune consiguió la destrucción total del poder de los Taira con la victoria de Dan-no-ura en la provincia de Nagato. Este hecho fue aprovechado por el emperador para apoyar a Yoshitsune con el fin de disminuir el poder de su hermano Yoritomo. Como respuesta, éste declaró a su hermano traidor y lanzó un llamamiento para que se procediese a su arresto.

9.- Expansión de sus dominios.

ARMADURA DE TAIGA SHIGEMORI
Armadura de Taiga Shigemori
La búsqueda del fugitivo fue utilizada como excusa para extender su poder por todo el país. Yoritomo envió a todas las provincias a los shugo, oficiales encargados de los asuntos militares, y a los jito, administradores de los distritos. La presión ejercida por sus partidarios ante la corte consiguió que el emperador diera su aprobación a este sistema, que comenzó a sustituir al poder central y supuso el inicio del feudalismo en Japón. Mientras tanto, se descubrió que Yoshitsume se había refugiado con la familia Fujiwara en la provincia de Mutsu, que fue atacada en 1189, lo que llevó al suicidio al hermano menor del general. En 1192, Yoritomo recibió del emperador el título de seii tai shogun (sogún), con lo que se daba oficialidad a su gobierno de carácter militar y asumía el control absoluto de todos los señores feudales, la corte, la aristocracia y los templos de todo el Japón, lo que supuso el inicio del sogunado Kamakura. Yoritomo ejercía su poder absoluto desde su palacio en la ciudad de Kamakura, lugar donde murió el 9 de febrero de 1199.


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