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Armadura tipo Haramaki o Envolvente |
Durante los períodos de regencia, los Fujiwara fueron lentamente emitiendo leyes que socavaban cada vez más el poder imperial en
beneficio propio. El único problema de las regencias era que antes o después el emperador alcanzaba la mayoría de edad. Este problema lo resolvió el sucesor de
Yoshifusa, su sobrino Mototsune (836-891), el cual creó el cargo de kampaku ('canciller'), más prestigioso y con más atribuciones que el de primer ministro. Entre
sus atribuciones se encontraba la de ser el portavoz del emperador y el intermediario entre éste y los funcionarios. El canciller era el más alto cargo entre
los oficiales de la Corte, sólo por debajo del emperador. Todos los nobles de Japón lucharon por obtener el cargo de canciller, pero los Fujiwara monopolizaron el cargo durante la casi totalidad del siglo IX. Sólo se interrumpió cuando el emperador Uda, que no tenía madre Fujiwara, ascendió al trono en el 887. Diez años antes había sido coronado emperador el niño Yozei, del cual fue regente Mototsune, que, ante los problemas mentales del joven emperador lo sustituyó por Tokiyasu-Shinno en el 885. Este emperador adoptó el nombre de Koko. Tras la muerte de Koko en el 887 lo sucedió su hijo Uda, que durante un breve período arrebató el poder a Mototsune. Éste logró casar a su hija On-Shi (872-907) y a una hermana de ésta, que tenía el mismo nombre, con los emperadores Uda y Daigo.
Tokihira (871-909) fue el hijo y sucesor de Mototsune al frente de los Fujiwara. Tenía sólo 21 años cuando su padre falleció, pero esto no le impidió restablecer rápidamente el poder de la familia que Uda les había arrebatado. Neutralizó la oposición nobiliar a su familia y fue reconocido como un gran estadista y una persona de elevada cultura. Hizo desterrar a todos aquellos que le hacían sombra y dirigió el país sin impedimentos durante el reinado de su hermano político Daigo. En cuanto a su labor cultural, se distinguió por ser el director de la redacción del Sandai jitsuroko (una historia de los reinados de Seiwa, Yozei y Koko); también comenzó la elaboración del código Engi-shiki. |
Probablemente el más grande de los miembros de la familia Fujiwara fue Michinaga (966-1027), hijo de Kaneie. En el 999 casó a su hija Akiko con el emperador Ychijo y, muerto éste en el 1012, hizo elegir como sucesor a Sanjo, al que casó con su segunda hija, Ken-shi. En el 1016 el emperador abdicó por problemas de salud y Michinaga lo sustituyó por su propio nieto, Go-Ychijo, al que casó con su tercera hija Y-Shi; además, situó como heredero al trono a otro de su nietos, Atsunaga-shinno, que al convertirse en Emperador recibió el nombre de Go-Shujaku. Michinaga se hizo bonzo en 1018 y, dos años después, comenzó la construcción del templo Hejo-ji. Michinaga tuvo a tres emperadores por yernos y cuatro de sus nietos lograron ocupar el trono de Japón. Durante treinta años gobernó el país, rodeado de lujos, y disfrutó de la sofisticación de la Corte. Su mansión compitió en magnificencia con el propio palacio imperial; en ella se celebraron todo tipos de fiestas de la nobleza.
El gobierno de Michinaga fue al tiempo el momento de máximo esplendor y el inicio de la decadencia de los Fujiwara; mientras que en la capital su poder fue indiscutido, en las provincias declinaba rápidamente. Entre los años 940 y 950 se produjeron en las provincias japonesas dos importantes rebeliones que acabaron con la derrota de los aliados de los Fujiwara, lo que sirvió para incrementar el poder de la oposición. Estas derrotas provocaron la rápida erosión del poder económico Fujiwara y, por tanto, su debilitamiento en beneficio de las familias victoriosas en las provincias.
La muerte de Michinaga en el 1027 marcó el declinar absoluto de la familia, con problemas económicos y sin la simpatía del nuevo emperador, Go-Sanjo, que no tuvo una madre Fujiwara. El nuevo emperador accedió al trono en el 1068, después de que Yorimichi ocupase la regencia desde 1027, decidido a establecer una política reformista que tenía como único objetivo el eliminar el poder de los Fujiwara y conseguir recuperar el poder en beneficio de la Familia Imperial. Pero los Fujiwara aún conservaban mucho poder y lograron forzar la abdicación del Emperador, que dejó en el trono a un joven infante. No obstante, el Emperador logró sentar las bases de la administración desde el monasterio, como un monje laico, libre del poder Fujiwara. Desde su retiro pudo iniciar su programa de reformas. El heredero de Michinaga fue su hijo Yorimiche (992-1074), que también ocupó el cargo de canciller y, siguiendo la política familiar, casó a sus hijas con los emperadores Go-Shujaku y Go-Reizei. En 1068 renunció a sus cargos en favor de su hermano Norimichi y se retiró a Uji.
A lo largo de toda la centuria se sucedieron los intentos para arrebatar el poder a los Fujiwara, que lograron resistir, aunque cada vez más debilitados. Ya en el siglo XII, fueron totalmente eliminados tanto del poder como de la Corte. Tadamichi (1097-1164), Yorinaga (1120-1156) y Nobuyori (1133-1159) fueron los dirigentes de la familia en este período. En los disturbios de 1156 los Minamoto, aliados de los Fujiwara, fueron derrotados por los Taira, aliados del emperador Shirakawa. Los Taira ascendieron al poder pero, en el 1159, en los denominados disturbios Heiji, los Minamoto y los Fujiwara se levantaron contra esta familia y fueron totalmente derrotados.
La Casa de Taira tomó el relevo de la de Fujiwara, lo que supuso la adopción y la perpetuación del estilo de vida, la política y las instituciones sociales que habían sido establecidas por los Fujiwara.
Aunque en ocasiones se confunden la dominación Fujiwara con el Período Heian (794-1185), esta identificación no es correcta pese a la coincidencia temporal.
Durante el gobierno de la familia Fujiwara se produjo un importante desarrollo de todas las artes y, especialmente, de la literatura. Algunos miembros de la familia Fujiwara fueron notables artistas o poetas; destacó entre ellos el erudito y escritor Fujiwara Teika.
Antigua familia noble japonesa cuyo origen se remonta al siglo IX y que alcanzó su esplendor entre los siglos XI y XII.
A la edad de oro que supuso el Período Heian (794-1185), siguió una era turbulenta, de derramamiento de sangre y de guerra casi incesante. El ascenso del guerrero, en sustitución al noble refinado de épocas anteriores, había comenzado en el siglo XI, al tiempo que se iba corroyendo el poder del gobierno central del Japón.
Los ministros imperiales de la familia Fujiwara habían tratado de mantener su poder haciendo alianzas con las poderosas familias militares de los Minamoto y los Taira. Pero a mediados del siglo XII, se habían intensificado los conflictos entre estas ligas poderosas, y el guerrero se convirtió en la figura suprema.
Cuando los terratenientes se percataron de que ya no podían depender de los funcionarios reales para que los protegieran contra sus proscritos o vecinos rapaces, armaron a sus hijos y adeptos, y se pusieron bajo la dirección de jefes famosos por su habilidad combativa. La tendencia violenta de los tiempos era contraria a los grupos reducidos; quienes no formaban alianzas poderosas era casi seguro que serían sojuzgados y despojados. A fin de obtener fuerza adicional para la defensa o el ataque, los jefes guerreros de cada región pequeña se agrupaban y ofrecían sus servicios combativos a los señores más importantes.
La genealogía de esta familia se conoce desde el 825, fecha en la que este nombre le fue concedido al príncipe Takamune (804-867), nieto del emperador Kammu. Desde 1156 a 1185 la familia Taira monopolizó el poder en Japón, tras desplazar a la Familia Fujiwara.
Takamochi, sobrino y heredero de Takamune, se asentó en el distrito de Hitachi, que en adelante se convirtió en el centro del poder de la familia. Kunika fue asesinado en el 935 por su sobrino Masakado, mientras ocupaba el cargo de gobernador de Hitachi. El hijo de Kunika, Sadamori, se unió a su tío Yoshikane para vengar la muerte de su padre, pero Masaka los venció a ambos. Masakado, en el año 939, se hizo con el poder en toda la parte sur de Kanto, se autoproclamó shinno ('nuevo emperador') y declaró la guerra al emperador de Kyoto. Al año siguiente Sadamori reunió nuevas tropas en Kyoto con las que se unió a Fujiwara Hidesato y juntos lograron derrotar a Masakado en el año 940.
Debido a la rebelión de Masakado, la familia Taira perdió el favor imperial y durante décadas estuvo sumida en el ostracismo político. En 1028 Tadatsune intentó recobrar el poder sobre Kanto por lo que tuvo que enfrentarse a Yorinobu, de la familia Minamato, el cual derrotó la nueva rebelión de los Taira y logró que Tadatsune se rindiese en 1031. El resultado de esta nueva derrota fue el declinar de la familia Taira y el alzamiento de los Minamoto, descendientes del emperador Siwa, como dominadores de Kanto.
En la segunda mitad del siglo XI el poder de la familia Fujiwara decreció, y cuando el emperador Shirakawa abdicó en favor de su hijo, éste inició una nueva política que produjo la definitiva caída de los Fujiwara y su sustitución por una nueva nobleza, representada por los Taira. El nuevo emperador llamó a los Taira para contrarrestar el creciente poder de los Minamoto, tradicionales aliados de los Fujiwara, y evitar así que se repitiese lo ocurrido con la familia Fujiwara, que durante varios siglos suplantó el poder imperial. El representante de los Taira en estos momentos fue Masamori, que logró copar los más altos cargos de la administración imperial.
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El hijo de Masamori, Tadamori, continuó la política de su padre para sentar el poder familiar. Su principal acción fue la de eliminar a los piratas que asolaban el comercio del mar Interior, en el oeste de Japón, por lo que ganó el favor del emperador. Su hijo, Kiyomori (1118-1181), el más importante de los miembros de esta familia, continuó la política de sus antepasados y logró incrementar la influencia familiar en la corte, pero no pudo evitar el enfrentamiento entre los Taira y los Minamoto. En 1146 fue gobernador de la provincia de Aki.
Kiyomori era un político astuto que sabía cómo manejar el intrincado sistema del antiguo gobierno imperial. Participó en la vida social de la capital y se hizo amigo de los Fujiwara que aún conservaban numerosos cargos en la corte. El objetivo evidente de Kiyomori estribaba en hacer de la familia imperial un apéndice de los Taira, de suerte que éstos pudieran gobernar indefinidamente en nombre del emperador, como lo habían hecho los Fujiwara. En 1156 los conflictos dinásticos en el seno de la familia imperial entre Sutoku y Go-Shirakawa provocaron la guerra de Hogen entre Kiyomori, que defendía los derechos de Go-Shirakawa, y el clan Minamoto dirigido por Tameyoshi y que luchaba en favor de Sutoku. La guerra entre los Minamoto y los Taira pasó por primera vez sobre la capital, Kyoto, sin fortificaciones ni guarniciones. La victoria fue para los Taira gracias a la deserción de una parte de los guerreros de sus enemigos, pero pronto surgieron los desacuerdos entre Kiyomori y Yoshitomo, que llamó de nuevo a los Fujiwara para eliminar la influencia de los Taira. Los nuevos conspiradores se apoderaron del emperador e incendiaron el palacio imperial. Kiyomori regresó precipitadamente a Kyoto y logró liberar al Emperador, para marchar a continuación sobre sus enemigos y derrotarlos; esto es lo que se conoce como la guerra Heiji. Kiyomori, libre de oponentes, se consolidó como la figura más poderosa de Japón. |
Detalle de casco |
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© Pedro Adolfo Rodríguez Díaz. Mayo 2002