SAMURAI A CABALLO DEL PERÍODO MOMOYAMA

Período Momoyama
(1573-1600)

Pedro Adolfo Rodríguez Díaz

Período Momoyama 1/2 Período Momoyama 2/2

1.- Definición.

Etapa de la historia y arte del Japón que se desarrolla entre 1573 y 1600.

2.- Historia.

Este período histórico podría definirse tanto histórica como artísticamente como de puente entre el Japón medieval y el Japón moderno. La fecha que marca su inicio es la caída del clan de los Ashikaga. Desde 1467, en que se había iniciado la guerra Onin, hasta la entrada de Oda Nobunaga en Kyoto en 1568, que señala el inicio de la reunificación del país, Japón se encontraba en un estado de guerra endémica, de ahí el nombre que recibe este período, Sengoku o Estados beligerantes. La nación, dividida en dominios independientes, se encontraba en su mayor parte en manos de los señores feudales o daimyô que, con un ardiente espíritu combativo, se afanaban por ampliar sus territorios y acrecentar sus recursos. En cada región, los más poderosos formaban ligas de casas militares sobre las que actuaban como soberanos. Hacia 1560 estos jefes regionales vieron la posibilidad de conseguir una hegemonía nacional y comenzaron sus luchas para conquistar el poder y reunificar el país. Una poderosa fuerza militar, bajo el mando sucesivo de tres grandes señores feudales, consiguió dominar a los daimyô e imponer cierta unidad al país. Oda Nobunaga (1534-1582), Toyotomi Hideyoshi (1536-1598) y Tokugawa Ieyasu (1542-1616) fueron sus unificadores.
Nobunaga consiguió tejer una inteligente trama de alianzas.Con su genio militar aplastó a los que se interponían en su camino. También se enfrentó abiertamente con los monjes budistas de Enryaku-ji del Monte Hiei, así como con los de Hongan-ji, que alardeaban de su independencia y poder. Quizá por oposición a los monjes budistas, Nobunaga favoreció a los misioneros cristianos, que empezaban a conseguir conversiones al oeste de Japón, permitiéndoles incluso la construcción de un seminario en Azuchi, cerca de su residencia. En 1582 Oda Nobunaga fue asesinado por uno de sus vasallos. Toyotomi Hideyoshi vengó su muerte, le sucedió y concluyó prácticamente la unificación del país. A su muerte dejó a su hijo de cinco años en el poder bajo la regencia de un consejo de cinco poderosos señores feudales. Pero de nuevo comenzaron las intrigas y Tokugawa Ieyasu acabó haciéndose con el poder. Ieyasu fue el último en apoderarse del gobierno, pero su hegemonía se consolidó firmemente logrando mantener su casa en el poder sobre una paz que duró más de dos siglos y medio. Este largo período es el denominado período Tokugawa o período Edo (1600-1868). ARMADURA  CEREMONIAL

3.- El guerrero.

Evidentemente en una época de continuas luchas el protagonista es el mundo del guerrero. El modelo de samurai en el período Momoyama es el de un hombre rudo en la batalla, dispuesto a morir por el honor de la casa, hábil en los asuntos prácticos de la administración, pero ilusionado con la literatura y las artes. Practicaba la renga y el waka, composiciones poéticas, como pasatiempos, celebraba la ceremonia del té, pintaba a la tinta, hacía caligrafía y estudiaba textos confucianos y poesía china, a la vez que gustaba del diseño de jardines secos y de los arreglos florales.
Muchos de los rasgos de austeridad, sencillez y ausencia de brillo, presentes en el sentir del guerrero, se mantuvieron durante este período, pero conviviendo con el brillo de sus pinturas, lacas y vestimentas, su monumentalidad y su estilo heroico como si de las dos caras de la misma moneda se tratara. Quizá una explicación pudiera ser la dicotomía vivida por los grandes señores que marcaron los patrones culturales y artísticos, que sentían por un lado su vocación personal, y por otro la necesidad de manifestar su poder político y militar.

4.- Los castillos.

El principal símbolo cultural de la época y reflejo del poder de sus gobernantes era el gran castillo, con sus profundos fosos, imponentes muros, intrincados y desconcertantes recorridos y elevados torreones. Dos castillos, el de Oda Nobunaga en Azuchi, y el de Hideyoshi en Fushimi, el Momoyama, dieron su nombre al período que nos ocupa.
Hasta entonces los castillos no habían sido más que simples fortificaciones elevadas (yamajiro) construidas a modo de defensa sobre un montículo y protegido por montañas y ríos. Se edificaron también a lo largo del siglo XVI castillos en las llanuras que dominaban los valles fluviales, las encrucijadas y los campos de arroz. Al igual que en Europa, éste fue el origen de más de doscientas ciudades que se formaron alrededor de sus muros. Los nuevos castillos surgidos a finales del siglo XVI y principios del XVII, con sus enormes muros y sus impresionantes torres debían constituir una visión temible, autoritaria y simbólica del poder y la personalidad de los grandes señores de la guerra.
ARMAZÓN DE MADERA DE SILLA DE MONTAR El rasgo más sobresaliente del castillo es la torre del homenaje, tenshukaku, de cinco, seis, siete pisos, que se alza construida en madera y yeso sobre altos basamentos de piedra. El número de niveles reflejado en su exterior no suele coincidir con los pisos reales que encerraba en su interior. Se pretendía con ello, así como con complicados planos, muros imprevisibles, extraños ángulos, etc., no revelar los secretos del interior al enemigo.
El castillo de Azuchi, levantado por Oda Nobunaga, fue el primer castillo de grandes dimensiones y espléndida decoración. Las artes de la guerra se habían modificado y se requerían más hombres y más material, y por consiguiente una fortaleza mayor. Esta arquitectura tuvo su inspiración en los planos de los grandes castillos europeos que llevaron consigo los misioneros portugueses y españoles a Japón. Lamentablemente el castillo de Azuchi fue destruido en 1582 y no quedan de él más que las descripciones de lo que fue. El castillo de Himeji, o la Grulla Blanca, en la ciudad del mismo nombre, es el más hermoso de todos los conservados, y desde el punto de vista defensivo resulta formidable, aunque nunca fue puesto a prueba. El juego de sus niveles y el ritmo de sus aleros hacen de él una encantadora obra de arte.

Dando vida a los oscuros y austeros interiores, magníficas pinturas adornaban sus paredes. Estas residencias palaciegas propiciaron una gran producción de frescos, pantallas y paneles pintados; la generosa utilización de láminas de oro y colores brillantes dio lugar a algunas de las mejores expresiones del arte Momoyama.

5.- Oda Nobunaga (1534-1582).

Jefe militar japonés del periodo Azuchi-Monoyama. Nació en 1534 en el Castillo de Nagoya (provincia de Owari) y murió en Kyoto el 21 de junio de 1582. Gracias a su gran capacidad militar, consiguió unificar la mayor parte del país tras un siglo de guerras civiles.
Segundo hijo de Oda Nobuhide, miembro de la destacadísima familia Oda, era conocido en su infancia con el nombre de Kichihoshi. Una vez celebrada en 1546 la ceremonia por la que alcanzaba la mayoría de edad, participó ya al año siguiente en su primera expedición militar. A la muerte de su padre en 1551, se consolidó como señor del Castillo de Nagoya, lugar desde donde comenzó una campaña con el fin de extender sus dominios. Tras ocupar el Castillo de Kiyosu en 1555, trasladó allí su residencia y, con la conquista del Castillo de Iwakura en 1559, consiguió el control de toda la provincia de Owari. En 1560 tuvo que hacer frente a las tropas del señor de la provincia de Mikawa, quienes habían invadido las tierras de Nobunaga. Éste sorprendió a los intrusos en Okehazam y les infligió una severa derrota. Para asegurar su flanco oriental, se alió con un vasallo de Imagawa, Matsudaira Motoyasu. En 1567 se lanzó a la conquista de las tierras de Saito Tatsuoki, señor del oeste de la provincia de Mino, en cuyo castillo, rebautizado con el nombre de Gifu, estableció su nueva residencia.
DETALLE DEL CASCO

En su marcha hacia Kyoto derrotó a las tropas del señor de Omi, Rokkaku Yoshikata y su hijo Yoshiharu, lo que le permitió otorgar el sogunado a Ashikaga Yoshiaki, quien a cambio se vio obligado a reconocer el control de Nobunaga sobre todos los asuntos del reino. Una coalición de daimios trató de frenarle en el dominio de Echizen, pero Nobunaga obtuvo la victoria gracias a las armas de fuego ganadas durante la toma del puerto de Sakai. Los siguientes años los dedicó a enfrentarse con los monjes budistas de la secta Tendai, quienes se habían aliado con sus principales enemigos, los miembros de los clanes Asai y Asakura. Consiguió aislar a todos sus enemigos en el templo de la secta, el Enryakuji, al cual prendió fuego en 1571 con todos los hombres en su interior. Todos los rivales de Nobunaga se reunieron en torno a Osaka Hoganji, líder de la secta Jodo Shin, e intentaron arrebatarle todo su poder aliándose con el poderoso daimio del este, Takeda Shingen. Shingen entró en los territorios de Ieyasu, un aliado de Nobunaga, lo que incitó al sogún a sublevarse contra su antiguo protector. Éste respondió asediando la capital imperial, con lo que obligó a Yoshiaki a rendirse. En 1575 tuvo lugar el enfrentamiento definitivo con las tropas Takeda en Nagashino; Nobunaga recuperó todo el territorio perdido y se convirtió en el poder hegemónico de todo Japón.
En 1576 comenzó la construcción de un maravilloso castillo en Azuchi, desde el que a partir de 1579 ejerció su poder sobre todos sus dominios. La coalición reunida por la secta Shin resurgió en 1576; en ella se encontraban integrados todos aquellos que trataban de poner freno al enorme poder de Nobunaga, entre los que destacaban Mori Terumoto, señor de la provincia de Aki, y Uesugi Kenshin, el daimio de Echigo. La rebelión se extendió por las regiones de Kinki y Hokuriku, hasta que Nobunaga condujo una victoriosa campaña que le llevó hasta Osaka, centro principal de la secta Shin, en 1580. Desde entonces, esta secta estuvo prohibida. Con su aliado Tokugawa Ieyasu, invadió la provincia de Kai en la primavera de 1582, expedición que acabó con la completa destrucción de Takeda Katsuyori. Cuatro nuevas provincias se incorporaron al dominio de Nobunaga: Suruga, Kai, Shinano y Kozuke. La corte imperial le ofreció el título de sogún, pero él rechazó la oferta, ya que prefería seguir controlando el poder desde una segunda fila. Mientras se encontraba en el templo budista de Honno-ji, en Kyoto, el 21 de junio de 1582, camino del asedio del castillo de Mori Terumoto en Bitchu, su general Akechi Mitsuhide se sublevó contra él con la mayoría de sus tropas. Nobunaga fue cogido por sorpresa y se vio obligado a encerrarse en el templo, donde resistió con sus hombres más fieles hasta que fue herido y, para evitar ser hecho prisionero, se suicidó.


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