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Pedro Adolfo Rodríguez Díaz
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1.- Biografía
Francisco Pizarro nació en Trujillo en 1478. En 1502 se embarcó
a las Indias, donde llegó a ocupar el cargo de teniente de gobernador
de Panamá en 1523. Se asoció en 1524 con el capitán
Diego de Almagro y el sacerdote Hernando de Luque en una compañía
privada con la que realizó la conquista del Perú al derrotar
y someter al Imperio Inca en noviembre 1533. Pizarro fue gobernador del
Perú entre 1533 y 1541. Murió asesinado en Lima el 26 de
junio de 1541.
Francisco Pizarro es llamado por antonomasia El Conquistador del Perú.
Hijo natural del Capitán don Gonzalo Pizarro y de Francisca González
Alonso, los datos acerca de su infancia y juventud son escasos. Si bien
se sabe que no recibió ningún tipo de educación ni
instrucción elemental pese a su condición de hidalgo, aún
queda en la duda si se dedicó a la crianza de cerdos. Al finalizar
el siglo XV, entre 1494 y 1498, participó en las guerras de Italia,
combatiendo al lado de su padre. De regreso a Extremadura, se cree que
en 1502 se sumó a la expedición que comandó el pacificador
Nicolás de Ovando hacia Las Indias. Establecido durante varios
años en la Isla Española (Santo Domingo), Pizarro participó
en varias expediciones dirigidas hacia el sur, entre ellas, la que permitió
a Vasco Nuñez de Balboa descubrir el Mar del Sur, es decir el océano
Pacífico, el 25 de noviembre de 1513. Años más tarde,
en 1515, por orden del gobernador de Tierra Firme, Pedrarias Dávila,
Pizarro en su calidad de teniente gobernador de Urabá apresaba
al propio Nuñez de Balboa, que sería ejecutado dos años
después bajo el cargo de conspiración. La protección
que dispensó Pedrarias a Pizarro a cambio de su lealtad se afianzó
sobre todo cuando aquél decidió fundar la ciudad de Panamá.
Pizarro asumió allí varios cargos importantes tales como
el de teniente de gobernador, visitador, regidor y, por último,
alcalde de la ciudad entre 1522 y 1523, todos los cuales le permitieron
amasar una significativa fortuna personal.
En 1524 Pedrarias, que infructuosamente había patrocinado varias
expediciones hacia el sur y sudeste con el fin de conquistar nuevos territorios,
entre ellas la de Pascual de Andagoya, aprobó que el licenciado
Gaspar de Espinoza, el maestrescuela Hernando de Luque, el capitán
Diego de Almagro y Francisco Pizarro formaran una sociedad destinada a
organizar una nueva expedición. La Compañía de Levante
fue un verdadero prototipo de empresa privada en Indias ya que según
sus cláusulas eran sus socios los que invertían todo el
capital y se repartían los beneficios. Constituida la compañía,
la misma se impuso tres fines que fueron, primero, extender los dominios
de la Corona, segundo, buscar la unión de ambos océanos
y, tercero, alcanzar la riqueza personal. La expedición al mando
de Pizarro, compuesta del navío que usara en sus descubrimientos
Balboa y dos barcazas, partió por primera vez hacia el sudeste
el 14 de noviembre de 1524. Puerto Quemado fue el punto de máximo
avance de esta empresa que por sus resultados, el alto costo en vidas
y el escaso botín conseguido, puede decirse que fue un fracaso.
Ello no amilanó a Pizarro que decidió permanecer en el pueblo
de indios de Chochama, en territorio panameño, esperando que Almagro
lograra en Panamá la obtención de nuevos fondos económicos
para constituir una segunda expedición. Ésta iba a partir
de la capital panameña a principios de 1526 y estaba compuesta
por tres navíos y ciento sesenta hombres. Una vez incorporados
Pizarro y sus huestes a la expedición, el avance por las costas
hasta arribar al Río San Juan resultó agotador y sangriento
al ser atacados por las poblaciones nativas. Los exploradores decidieron
hacer allí un alto para evaluar las pérdidas, y acordaron
dividir la hueste en tres partes. Mientras Pizarro se quedaba en el lugar
atendiendo a los heridos y enfermos, Almagro regresaba a Panamá
en busca de ayuda y alimentos y Bartolomé Ruiz proseguía
la exploración hacia el sur.
Correspondió
a la nave tripulada por Bartolomé Ruiz recoger los primeros indicios
de una alta cultura nativa después de descubrir la Punta de Passaos,
la Isla del Gallo y las tierras de Coaque en la actual costa del Ecuador.
Sin embargo, los padecimientos de la tripulación acantonada en
la Isla del Gallo llegaron a oídos del nuevo gobernador de Panamá,
Pedro de los Ríos. La tradición cuenta que un soldado herido,
de apellido Sarabia, transmitió al Gobernador oculta en un ovillo
esta copla: "Pues Señor Gobernador, mírelo bien por
entero; que allá va el recogedor y aquí queda el carnicero".
De los Ríos ordenó el envío de una nave de recogida
con ordenes estrictas de que todos los expedicionarios volvieran a Panamá.
Pero Pizarro y trece de sus seguidores, los llamados Trece de la Isla
del Gallo, se negaron a cumplir la orden y optaron por continuar con la
empresa exploradora. En el barco de recogida que retornó a Panamá
con los que renunciaron a proseguir el viaje fue también Bartolomé
Ruiz, aunque su tarea consistió en obtener un nuevo permiso del
gobernador para continuar el viaje además de lograr nuevos refuerzos.
Ruiz logró una autorización que daba un plazo de seis meses
a Pizarro para lograr algún resultado positivo. La expedición,
esta vez compuesta por una sola nave, reanudó su marcha en la Isla
de la Gorgona, cerca del Ecuador, y se dirigió hacia las costas
de Tumbes donde entraron en contacto con los primeros grupos nativos que
les confirmaron la existencia de un reino próspero y rico más
hacia el sur. En todo este trayecto las huestes de Pizarro lograron avanzar
hasta los valles de Lambayeque, ubicados en la costa norte del Perú.
A principios de 1528, Pizarro decidió interrumpir el viaje exploratorio
al cumplirse los seis meses de plazo. Regresó a Panamá portando
tras de sí el descubrimiento de una larga franja costera así
como un botín en oro, mantas, animales y manufacturas que confiaba
le serían suficientes para lograr una nueva autorización
para continuar su empresa. Pero el gobernador de los Ríos se negó
a apoyar legal y económicamente un nuevo viaje.
Ante el nuevo obstáculo, los tres socios decidieron en 1528 recurrir
al rey de España para conseguir la autorización y medios
necesarios para proseguir la conquista. Pizarro fue el encargado de realizar
tales gestiones ante el rey Carlos I y el 26 de junio de 1529 ambos firmaban
las Capitulaciones de Toledo. Por este acuerdo Pizarro obtuvo la autorización
y apoyo financiero que requería para continuar el descubrimiento
e incorporación a la Corona española del presagiado reino
meridional. A cambio, Pizarro obtuvo los títulos vitalicios de
Gobernador, Capitán General, Adelantado y Alguacil de toda la franja
territorial, hasta un máximo de doscientas cincuenta leguas, que
descubriera a partir de Tumbes. Por su parte, las capitulaciones apenas
otorgaban a Hernando de Luque el Obispado de Tumbes y a Diego de Almagro
el cargo de Alcalde de Tumbes.
Pizarro regresó a Panamá con un contingente de hombres
reclutados principalmente en su tierra natal, Extremadura, entre los que
destacaba la presencia de sus tres hermanos, Gonzalo, Juan y Hernando,
quienes iban a tener una enorme influencia en la futura conducción
de la empresa conquistadora. El afán de los tres por lograr un
protagonismo desmedido, a lo que se añaden las excesivas concesiones
personales obtenidas por Francisco Pizarro ante el rey, serían
las dos causas que iban a tornar tensas las relaciones entre éste
y Diego de Almagro.
El tercer viaje de la expedición conquistadora integrada por ciento
ochenta hombres partió de Panamá el 30 de diciembre de 1530.
Pizarro estableció su cuartel general en la región de Puná,
en la costa ecuatoriana, y allí se informó de la guerra
que por la sucesión al máximo cargo inca enfrentaba entre
sí a los dos hijos del emperador Huayna Capac recientemente fallecido,
Huascar y Atahualpa. Pizarro decidió desembarcar en Tumbes y tras
someter a la población nativa, en mayo de 1532, inició su
avance hacia el interior del territorio peruano. En este trayecto, en
el que se fundó la primera ciudad española del Perú,
San Miguel de Piura, Pizarro se enteró de que Atahualpa después
de vencer y capturar a Huascar se había establecido en la ciudad
inca de Cajamarca. El 15 de noviembre de 1532 los expedicionarios arribaban
a las afueras de la ciudad cajamarquina. Los conquistadores se sabían
vigilados por los ejércitos del Inca por lo que su estrategia para
sobrevivir consistió en utilizar un ardid propio de las guerras
de frontera: emboscar y secuestrar al jefe enemigo con el fin de hacerle
rehén. Para lograr este objetivo la hueste española contaba
con poco más de ciento cincuenta soldados, más el contingente
de nativos convertidos en aliados, quienes debían enfrentarse a
un ejército inca calculado en diez mil hombres. Por lo tanto, el
factor sorpresa fue esencial en el éxito de la empresa. Dos emisarios,
Hernando de Soto y Hernando Pizarro, lograban concertar una reunión
con Atahualpa en la plaza principal de Cajamarca. En la mañana
del 16 de noviembre Pizarro envió al sacerdote Valverde para que
leyera ante el Inca el requerimiento de aceptación de la soberanía
del rey de España y el sometimiento a la fe cristiana. Atahualpa
arrojaba la Biblia que Valverde portaba por lo que éste de inmediato
pronunció la palabra clave, "Santiago", con la que se
inició la batalla campal. El retumbar de los cañones estratégicamente
ubicados y la confusión que se apoderó del ejército
inca, fueron dos factores que facilitaron la captura de Atahualpa. Con
esta acción comenzó la desarticulación del Imperio
incaico.
El Inca cautivo ordenó en secreto a sus colaboradores ejecutar
a Huascar, encerrado en el Cuzco, para evitar que pudiera aliarse con
los españoles. Seguidamente, Atahualpa ofreció y pagó
a sus captores un impresionante rescate en oro y plata, pero, tras un
simulacro de proceso en el que se le acusó de infiel, fue condenado
a la pena de la hoguera que al final se conmutó por la del garrote.
Con la muerte del Inca quedó garantizada la rápida sumisión
del resto de la población nativa ante el poderío de los
nuevos "wiracochas". Con la decisiva colaboración de
varios grupos étnicos descontentos con la dominación inca,
entre ellos los huancas del valle del río Mantaro, y el beneplácito
de los incas partidarios del desaparecido Huascar, Francisco Pizarro y
sus hombres se encaminaron a tomar la capital del Imperio, Cuzco, siguiendo
el camino real inca. En el trayecto se presentó ante Pizarro el
inca Manco, hermano de Huascar, quien se sumó a la expedición
en su calidad de miembro de la panaka real. La entrada en la capital cuzqueña
se produjo en noviembre de 1533. Después de procederse al reparto
del ingente tesoro en oro y plata hallado en esta ciudad, Pizarro, de
acuerdo con las capitulaciones de Toledo que establecían que las
provincias conquistadas debían ser gobernadas por "gentes
de aquellas naciones", invistió a Manco II como SapaInca e
hizo que la población le reconociera como suprema autoridad inca
del Cuzco. 
Concluida la fase inicial de la conquista, Pizarro intensificó
su política de repoblamiento de todo el territorio conquistado.
Cuzco era remodelada como ciudad española en 1534 y se confirmó
como gobernador a Juan Pizarro. Lo mismo ocurría con Quito que
era convertida en una gobernatura a cargo de Sebastián de Belalcázar,
mientras que el propio Pizarro se encargaba de buscar el sitio más
propicio para establecer la capital de su gobierno. La ciudad de Jauja,
que fundó en 1533 y donde en un principio había fijado su
residencia y la del Cabildo, no le pareció adecuada como capital
por su difícil posición geográfica. Los enviados
que Pizarro había mandado a investigar en la costa le convencieron
de que el valle del Rimac era el lugar más idóneo para establecer
la sede de gobierno. El traslado de los vecinos de Jauja fue decretado
a fines de 1534 y la fundación de Lima, llamada entonces Ciudad
de Los Reyes, se produjo el 18 de enero de 1535. Pizarro asistió
personalmente al diseño de la ciudad, que se hizo en forma de damero
y en cuyo centro se colocó el palacio del Gobernador.
El mismo año en que Pizarro establecía la capital limeña,
se resquebrajaba la amistad entre los dos socios de la conquista, sobre
todo cuando Diego de Almagro recibió de la Corona el título
de gobernador de todos los territorios que siguieran al límite
de las concedidas a Pizarro. Ello habría implicado dar a Almagro
el control de la ciudad del Cuzco pero Hernando Pizarro, además
de gestionar ante el rey una gobernación para Almagro, obtuvo una
concesión adicional de sesenta leguas para su hermano Francisco
sobre las otorgadas originalmente en 1529. La duda de si el Cuzco caía
o no dentro de los límites de su gobierno obligó a Pizarro
a dilatar la posibilidad de un arbitraje, lo que alentó a Almagro
a organizar una expedición al sur donde se había pronosticado
la existencia de otro reino poderoso y rico. La expedición de los
de Chile partió en 1535, pero, al resultar la exploración
un fracaso, Almagro decidió abandonarla en 1537 y se dirigió
de inmediato hacia el Cuzco para demandar la entrega de la capital inca
como parte de su gobernatura.
El retorno de Almagro complicó a Pizarro una situación
que de por sí era ya delicada al haber estallado en el Cuzco, en
1536, la mayor resistencia armada inca contra la presencia española
liderada por Manco II. Las tropas que Pizarro envió al Cuzco al
mando de su hermano Hernando para controlar la situación quedaron
sitiadas por los incas rebeldes. En ese instante se produjo el arribo
de Diego de Almagro quien demandó a aquél la entrega de
la capital cuzqueña. Hernando Pizarro se negó a cumplir
tal pedido, por lo que Almagro, que había llegado a un entendimiento
con Manco II, tomó la ciudad el 18 de abril de 1537 y le hizo prisionero.
Esta acción fue el preludio de una guerra sin cuartel que iba a
enfrentar entre sí a los conquistadores almagristas y pizarristas.
Pizarro y Almagro se volvieron a encontrar, por última vez, el
13 de noviembre de 1537 en el pueblo indio de Mala en un intento de hallar
un arreglo a sus disputas ante el mediador, el fraile mercedario Francisco
de Bobadilla. Al no llegar ambos a ningún acuerdo y sospechar Almagro
de una celada que le hizo abandonar precipitadamente la cita, Bobadilla
se encargó de dar el laudo en el que se concedía a Pizarro
el gobierno del Cuzco. A pesar de este resultado a su favor, Pizarro al
temer por la vida de su hermano cautivo insistió en celebrar un
acuerdo provisional con Almagro en el que daba su aceptación para
que éste poseyera el Cuzco hasta que el rey dispusiera lo que había
de hacerse. Bajo esas condiciones se firmó el último acuerdo
entre los dos socios de la conquista en Chincha el 24 de noviembre de
1537.
Almagro liberó a Hernando Pizarro a cambio de la promesa del Gobernador
de obtener un navío, el cual zarparía a España para
informar a la Corona sobre los nuevos acuerdos celebrados. Pero ni el
navío llegó ni Hernando Pizarro desistió en su intento
de exterminar a los almagristas, esta vez con el apoyo del propio Francisco
Pizarro. Las tropas de Diego de Almagro y Hernando Pizarro se encontraron
en el campo llamado de las Salinas, a media legua del Cuzco, el 6 de abril
de 1538. La derrota de los de Chile y la ejecución pública
de Diego de Almagro en junio 1538 apaciguaron por un breve tiempo el enfrentamiento
armado entre los conquistadores.
Desaparecido su socio, Francisco Pizarro fijó su residencia temporal
en la sierra, lugar desde donde se dedicó a proseguir el repartimiento
general de tierras, hacer las encomiendas de los indios, fundar nuevas
ciudades y, al mismo tiempo, refrenar las ambiciones personales de los
conquistadores. Uno de sus actos más frustrantes fue su intento
de capturar a Manco II, quien con sus tropas rebeldes se dedicaba a hostilizar
los poblados españoles. Sin embargo, ninguna de sus misiones tuvo
éxito y Manco II mantuvo inexpugnable por muchos años más
su reducto en Vilcabamba, lugar donde fundó una dinastía.
Pizarro decidió retornar definitivamente a Lima en 1539. En su
residencia vivía desde 1538 el hijo de Diego de Almagro, llamado
el Mozo, al que había dado cobijo. Pero éste, al saber de
la vuelta de los Pizarro, decidió trasladarse a casa de unos antiguos
amigos de su padre. Las penurias económicas y las continuas represalias
que sufrían los almagristas hicieron que Almagro el Mozo terminara
sumándose al grupo de conjurados que preparaban un atentado contra
el Gobernador.
Pizarro recibió en 1539 el título nobiliario de Marqués
de la Conquista, un reconocimiento tardío del rey Carlos I por
lograr la conquista del Perú. Desde entonces su autoridad pasó
a ser conocida en todo el territorio peruano como la de Marqués
Gobernador. Una de sus últimas decisiones fue autorizar en 1540
la partida de la expedición que Pedro de Valdivia había
organizado para conquistar Chile. Pero en junio de 1541 sus preocupaciones
se centraron en los rumores que recorrían la ciudad y que hablaban
de un atentado que tramaba en su contra un conocido almagrista, Juan de
Rada. Pizarro se entrevistó con Rada, pero al no confirmar nada
en su contra le obsequió un racimo de naranjas en señal
de amistad. Rada interpretó el hecho como un ardid del Marqués
Gobernador con el fin de ganar tiempo para organizar una represalia, por
lo que decidió adelantar la fecha de la conjura. El domingo 26
de junio de 1541 Pizarro no salió como era su costumbre a escuchar
misa a la iglesia mayor por recomendación de sus allegados. Pero
los de Chile no desistieron en su intención de dar muerte ese día
a Pizarro y todos enfilaron hacia el palacio, donde penetraron sin ninguna
resistencia. Los visitantes que habían escuchado misa con Pizarro
huyeron, por lo que él, su hermano Martín de Alcántara
y sus dos pajes debieron enfrentarse a todos los almagristas. Pizarro
fue herido de muerte tras las dieciséis estocadas que recibió
en su habitación y expiró no sin antes trazar en el suelo
una cruz y exclamar ¡Jesús!. Los restos del Conquistador
del Perú, amortajados por su cuñada Inés Muñoz,
fueron trasladados a la iglesia mayor donde se les hizo una sepultura
provisional. Más tarde el cuerpo fue enterrado definitivamente
debajo del altar mayor de la Catedral de Lima. En 1983 el arqueólogo
peruano Hugo Ludeña descubrió sus restos que ahora están
depositados en una urna dentro del mismo recinto limeño.
La
muerte de Pizarro no acabó con la guerra civil. Lejos de ocurrir
ello, por varios años los conquistadores almagristas y pizarristas
se enfrentaron primero entre ellos y, luego, estos últimos declararon
la guerra a las autoridades enviadas por el rey al crearse el virreinato
del Perú en 1542. La derrota definitiva de los conquistadores a
fines de los años sesenta significó el definitivo punto
final de la Gobernación confeccionada por Francisco Pizarro y su
conversión en el poderoso Virreinato del Perú.
2.- La Figura: Puerto Quemado 1.524.
La figura se trata de un modelo de Miniaturas
F.M. Beneito, busto esculpido enteramente en plomo y de tan solo cuatro
piezas, el torso, la cabeza y el casco dividido en dos partes; no por
ello se trata de una figura menos atractiva pues caracteriza bastante
bien las facciones de lo que debió ser un español de aquella
época de conquistas y descubrimientos en la América de Carlos
I de España y V de Alemania.
Me decidí por representar a Francisco Pizarro por ser uno de los
mayores conquistadores españoles de aquellos lugares (sin menosprecio
de Hernán Cortés, Fernando de Magallanes, etc.) cosa que
hemos podido comprobar someramente en la biografía anterior; se
podría haber elegido a cualquier otro conquistador, soldado o jefe
militar, pero justo en la primera foto que vi de un retrato suyo se representaba
con facciones cansadas y una bien cuidada perilla, en concreto la figura
he decidido situarla en el contexto histórico de los hechos acaecidos
tras las penurias pasadas a su llegada en 1.524 a Puerto Quemado.
En general el encaje de la figura es bueno si bien nos encontramos con
unas pequeñas imperfecciones en cuanto a unas grandes rebabas tanto
en los bordes del casco como en la zona de unión,y otra pega a
la hora de unir las dos partes del casco, quedando un pequeño hueco
en la parte superior, cosa que no plantea ningún problema si al
final nos decidimos por la pintura del mismo, pero que nos dará
un gran quebradero de cabeza si decidimos pulir y bruñir dicho
caso; si bien tenemos que decir a su favor que los relieves que dicho
casco posee en su parte exterior están en general muy bien definidos,
pudiendo si queremos detenernos un poco más en esta zona y dedicarnos
más profundamente a su pintura, cosa que después se notará
por ser una de las partes a las que primero se nos irá la vista
una vez montada.
En cuanto al cuerpo de la figura el único cambio sustancial a
realizar en la misma son los cordones que atan el cuello de la camisa,
decidí suprimir los que traía de plomo fundidos en la figura
por unas pequeñas cuerdas de las empleadas en modelismo naval,
que darán mayor realismo a la figura; para ello después
de limar con cuidado dichos cordones, con un taladro de 0,8 mm. procedí
a realizar los agujeros que servirían de " ojales " para
la guía de los cordones.
2.1) El Casco.
Para el proceso de pintura del mismo y tras proceder a la unión
de ambas partes y el relleno de los huecos que quedaban se dio la imprimación,
una vez seca :
- Base : Acero Engrasado 80 % + Metal Azul 20%, se deja secar durante
1 día.
- Luces :
- 1)Acero engrasado.
- 2) 1 + Plata al 30%.
- 3) 2 + Plata al 60 %.
- 4) Plata.
- 5) Pincel seco en Oro (Mr. Metal de Gunze Sanyo 217).
- 6) Pincel seco en Plata Titanio ( Tamiya).
- 7) Pincel seco en Super Plata.
- Sombras :
- 1) Base + Negro.
- 2) Lavados en Negro 20 % + Verde Bronce al 80 %.
2.2) La cara.
Para el proceso de pintura de la cara se tuvo bastante en cuenta la
tez que uno de estos conquistadores españoles podía haber
adquirido en aquella época tras pasar largos y penosos días
a través de la espesa selva, por ello se decidió dar un
tono moreno pero tampoco dar la sensación de alguien que hubiese
estado tomando el sol por una larga temporada, recordemos que el ambiente
en todas aquellas zonas es bastante húmedo.
Para esta figura en concreto y debido a la gran expresividad de la misma
y a que estamos representando a un hombre de casi 49 años decidí
realzar las diferentes zonas de la cara para intentar reflejar a un hombre
cansado, con las facciones semidesencajadas debido posiblemente a un gran
esfuerzo, con ojeras de cansancio y realzando esa cicatriz en forma de
Y en su pómulo izquierdo. Hemos de tener muy en cuenta que la parte
superior de la cara y la frente se van a encontrar bajo la sombra producida
por las alas del casco, también que al tener la cabeza ligeramente
ladeada hemos de sopesar los contrastes entre un lado y otro de la cara:
- Base : Marrón Corcho 40 % + Marrón Naranja 30 % + Marrón
Medio 15 % + Bronzed Flesh 15 % (Citadel).
- Luces :
- 1) Base 60 % + Bronzed Flesh (Citadel) 30 % + Marrón Corcho
10 % .
- 2) 1 + Bronzed Flesh
- 3) 2 + Bronzed Flesh + Blanco Pergamino.
- 4) 3 + Blanco Pergamino.
- 5) 4 + Blanco.
- 6) Blanco en zonas muy concretas y en ínfima cantidad.
- Sombras :
- 1) Base 60 % + Marrón Naranja 30 % + Marrón Mate
10 %.
- 2) 1 + Marrón Mate.
- 3) 2 + Marrón Mate.
- 4) Marrón Mate.
2.3) El torso. En la pintura del
torso el color de la camisa fue la elección más difícil,
ya que hemos de presuponer que las ropas de aquella época y en
concreto la de aquellos personajes no debía de ser de lo más
cómoda, es por ello por lo que se escogió ese color de "
saco " para la pintura, da el aspecto de no ser un "harapo "
pero a la vez nos produce esa sensación de camisa de baja calidad
de confección.
- Base : Marrón Corcho.
- Luces :
- 1) Base + Blanco Pergamino
- 2) 1 + Blanco ( en tres subidas mas).
- Sombras :
- 1) Base 60 % + Marrón Caoba 40 %
- 2) 1 + Marrón Mate.
- 3) 2 + Marrón Mate ( en tres bajadas)
2.4) Cuello de la camisa.
- Base : Blanco Pergamino
- Luces : Base + Blanco ( en cuatro subidas).
- Sombras : Base + Arena Claro ( en tres bajadas)
2.5) Mangas de la camisa. Aquí
se decidió por el color azul principalmente para romper también
con la monotonía de colores marrones predominantes en la figura.
- Base : Azul Pastel.
- Luces : Base + Blanco ( en tres subidas).
- Sombras : Base + Azul Báltico ( en tres bajadas).
2.6) Cruces y adornos dorados.
- Base : Oro (Mr Metal Gunze Sanyo)
- Luces :
- 1) Oro Viejo.
- 2) Pincel seco de oro viejo 40 % + Súper Oro 60 %.
- Sombras: Base + Negro.
2.7) Cordones de la camisa: realizados
en su totalidad con hilo de coser liado en espiral.
- Base : Marrón Caoba.
- Luces : Pincel seco de Gris Piedra.
- Sombras : Lavados en Negro.
2.8) El pelo y perilla: Para la pintura
del mismo se decidió realizar un color que a la vez que no desentonara
del conjunto (siendo el común pelo castaño español)
reflejara a un hombre ya cerca de los 50 y que hiciera que la mirada al
mismo no resaltara sobre las facciones, es decir si estamos representando
a un hombre cansado y que ha atravesado innumerables penurias, ese pelo
deberá de estar curtido de la misma forma que la cara, y como estamos
representando a Francisco Pizarro ya no en su adolescencia si no más
bien en una madurez personal se optó por representa unas pequeñas
canas tanto en sus sienes como en la perilla, asi como muy discretamente
en el resto del pelo.

- Base : Marrón caoba 40 % + Negro 40 % + Marrón Corcho
20 %.
- Luces :
- 1) Base + Marrón caoba.
- 2) Marrón Caoba.
- 3) 2 + Marrón Corcho.
- 4) Marrón Corcho.
- 5) Pincel seco muy suave con Marrón Cubierta 50 % + Gris
Medio 50 %.
- Sombras: Se realizan con lavados muy suaves de Negro mate.
2.9) Labios:
- Base: Rojo cadmio Tostado 50 % + Rosa Antiguo 45 % + Rosa 5 %.
- Luces:
- 1) Base + Rosa Antiguo.
- 2) Rosa Antiguo + Rosa.
- Sombras:
- 1) Base + Rojo C. Tostado.
- 2) Rojo C. Tostado.
2.10) Los dientes: Para la pintura
de los mismos se optó por una tonalidad de colores tirando hacia
el amarillo, debemos recordar que las medidas higienicas de la época
y los cuidados sanitarios no eran de lo más exquisito, hecho que
podemos extrapolar a los cuidados de la dentición.
- Base : Blanco 50 % + Amarillo caqui 50 %.
- Luces : Base + Blanco Pergamino.
- Sombras : Marrón Mate.
2.11) Los ojos: Con el fin de romper
la tonalidad marón que en general impera en la figura se decidió
por una tonalidad verdosa, siempre atractiva en combinación del
moreno del pelo y que hará desviar la mirada del observador hacia
los mismos. El globo ocular se realizó con una mezcla de Blanco
Pergamino 80 % + Rosa 20 %, porque hemos de recordar que la zona blanca
de los ojos casi nunca lo es, sino más bien de un tono rojizo-rosado
debido al intenso riego sanguíneo que posee.
- Base: Uniforme Alemán.
- Luces: Uniforme Americano + Blanco.
- Sombras: Verde oscuro.
2.12) Bordados de la camisa:
- Base: Rojo Básico.
- Luces: Rojo C. Bermellón.
- Sombras: Perfilados suaves en marrón mate.
2.13) Correas de los hombros:
- Base: Cuero Rojo.
- Luces: Base + Blanco ( en dos subidas).
- Sombras: Base + Rojo C. Tostado.
Bueno, espero que hayáis disfrutado con la descripción
del artículo, solamente deciros que he decidido presentarla en
la XL edición de los Premios ejercito 2.002, se que está
bastante difícil pero se intentará; y si estáis decididos
a montarla os apresuréis ya que esta pieza es una serie limitada
de 600 piezas.

Un saludo Pedro-Adolfo RODRÍGUEZ DÍAZ.

© Pedro Adolfo Rodríguez
Díaz. Marzo 2002

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