El Viejo Dragón
54 mm.

 

 

Un poco de Historia....

La Orden de Calatrava fué sin duda la órden de caballería que más contribuyó a la reconquista, siempre a la vanguardia de cuantas batallas se libraron contra los moros; desde la defensa de Calatrava en 1158 hasta la reconquista de Granada en tiempo de los Reyes Católicos.

Por todo ello, adquirió merecida fama y muchos dominios, bien ganados con sus gestas épicas.

Y épico tuvo su origen, veréis.....

"En una fría noche de enero de 1158 fué despertado el abad Fray Raimundo (más tarde elevado a los altares como Santo) por el monje Fray Diego Velázquez............
"Fue así que, impelido y forzado de divino impulso, se levantó como en sueños, y, despavorido, se fue al aposento de Raimundo, que estaba contiguo al suyo, y con voces desmedidas y alteradas, que no parecían de su ordinaria modestia, se despertó diciendo: "Santo, Padre, vamos a la guerra contra lo moros."Escudo del Cister

Esto ocurría en Toledo, en una noche de enero de 1158. Y es que la tarde anterior, fray Diego Velázquez, hombre de ilustre linaje, burgalés de Bureba, amado del rey emperador, muerto poco ha, había escuchado del rey don Sancho III, su amigo de infancia, el gran peligro que corría la plaza de Calatrava, llave estratégica de Toledo y, por tanto, en aquel entonces, de la cristiandad de la península Ibérica.

Sentía en sus venas el fuego del caballero de antaño, hoy escondido tras los pliegues del hábito monacal, y la pesadilla durante el sueño era la congoja del antiguo soldado. Raimundo Abad lo había llevado consigo a Toledo, desde el monasterio de Santa María de Fitero, entonces tierra de Castilla, para tener más fácil acceso ante el rey, quien había convocado Cortes en dicha ciudad imperial, al heredar de su padre Alfonso VII el reino y la corona, Era necesario confirmar los privilegios y concesiones que Raimundo en sus años de abad había conseguido para su monasterio en tiempos del emperador.

El rey de castilla Alfonso VII "el Emperador" libró la Villa de Calatrava y tuvo a bien dar la mezquita mayor al arzobispo de Toledo, a fin de que la consagrase en iglesia, y encomendó la defensa de la plaza, en 1.150, a los Caballeros Templarios. Eran éstos por sus riquezas muy poderosos y por su esfuerzo y arrojo muy temidos. Pero una vez muerto el rey Alfonso, los musulmanes pusieron todo su esfuerzo en la reconquista de Calatrava, y así Abd el Múmen se aprestó para forzar la línea del Guadiana. Tal potencia mostraron que Calatrava se tuvo por perdida y los Templarios rehusaron, juzgando lo más prudente abandonarla.Por tanto la Orden del Temple devuelve la villa fuerte de Calatrava al rey, don Sancho III. La situación se tornó gravísima. Si se perdía Calatrava, la amenaza árabe se cernía sobre Toledo, y cuanto había reconquistado, el rey Alfonso VII, iba camino de perderse. El rey Sancho proclamó que Calatrava le sería entregada en propiedad al que decidiera defenderla, convocando un Consejo con sus nobles, en el cual se hallaba don Raimundo, Abad de Santa María de Fitero y un monje, llamado Diego Velázquez hidalgo y noble, soldado del rey Alfonso, y famoso por sus hazañas. A la vista del silencio con que los nobles acogieron la propuesta, el monje Velázquez, despertados sus sentidos bélicos, sacó aparte al Abad Raimundo y le instó, le rogó y acabó persuadiéndolo a que pidiera Calatrava. Así lo hizo, lo que a muchos pareciera temeridad o locura.

En la villa de Almazán, el 1 de enero del año 1.158, el rey don Sancho III, hijo de Alfonso VII, firmó la carta de donación perpetua de la Villa y fortaleza de Calatrava a la Orden del Cister, representada por el Abad don Raimundo y a todos sus monjes, para que la tuvieran para siempre jamás, y, con ayuda del Monarca la defendieran de los enemigos de Cristo. Confirmaron la donación: el rey de Navarra, el mayordomo del soberano, el Potestad de Castilla, el Señor de Logroño, el Primado de las Españas, varios condes, magnates y prelados, entre ellos el de Sigüenza, Cerebruno, que pronto habría de ocupar la toledana silla. Más tarde, don Sancho, donó a los frailes de Calatrava, llamándolos ya por este nombre, el pago y aldea de Cirujales, en el término de Toledo, en señal de gratitud por haber tomado la defensa de Calatrava. Partieron el Abad don Raimundo y su Capitán de Guerra, don Diego Velázquez, seguidos de una inmensa multitud de la cual muchos profesaban en la Orden Cisterciense.El Abad organizó un ejército de más de veinte mil hombres que repartió por campos y aldeas. Los árabes, a la vista de tal multitud, desistieron y Calatrava pudo ser salvada.

Constituida la orden, el mayor nervio de sus fuerzas bélicas fue formado por numerosos caballeros que se acomodaron a las costumbres del Cister tanto como lo permitiese su oficio guerrero, uniendo la fatiga del soldado con la abstinencia del cenobita, las fervientes oraciones con el bravo empuje en la pelea.

El promotor principal de la Orden de Calatrava, fue Fray Diego Velázquez. Una vez muerto, la división cundió, resistiéndose los caballeros a tener por superior a un Abad y a vivir mezclados con los monjes en vida contemplativa, por lo que decidieron elegir un Maestre de la Orden. Los monjes se retiraron a Ciruelos y los caballeros retuvieron a Ocaña convirtiéndose en milicia para elegir su caudillo.

Fue el primer Maestre de Calatrava don García según consta en documentos del 1.164. Consiguió del Cister y del Pontificado la primera regla y forma de vida para la Orden de Calatrava. Muerto, le sucedió don Fernando Escaza, cuya vida transcurrió en continuo guerrear. Fueron sucediéndose los Maestres y la Orden, convertida en formidable ejército, estuvo en ayuda de los reyes cristianos. Al de Castilla le acompanaron en la conquista de la ciudad de Cuenca. Al de Aragón en la toma de la ciudad de Alcañiz.

La pujanza de la Orden sufrió un tremendo revés ante el arrojo del caudillo Almanzor, quien con poderoso ejército tomó Calatrava y sus defensores fueron pasados a cuchillo. Con los últimos restos de la Orden, el Maestre don Nuño Pérez atacó la fortaleza de Salvatierra, convirtiéndola en casa de la Orden en tanto no pudiera ser recobrada la villa de Calatrava.

Los Maestres se fueron sucediendo y convertida nuevamente en pujante ejército, tomó parte en la Batalla de las Navas de Tolosa donde su Maestre don Ruy Díaz quedó tan malherido en un brazo que no pudo volver a empuñar arma alguna.

En los años siguientes la Orden de Calatrava fue reconquistando diversas fortalezas y villas, lo que la hizo recobrar su antiguo esplendor, llegando su dominio desde Almadén hasta Toledo, desde Argamasilla de Alba hasta Sierra Morena.

Emprendida la conquista de Andalucía por los reyes cristianos, los caballeros de la Orden formaron siempre la vanguardia, aumentando su poderío con las numerosas donaciones de villas y fortalezas. En la villa de Salvatierra alzaron nuevo convento al que bautizaron con el nombre de Calatrava en recuerdo y memoria al baluarte del Guadiana. En los años siguientes participan en las campañas de la Reconquista como fuerza de choque, tomando parte en la conquista de Baeza y el cerco y ocupación de Córdoba.

A tanto llegó el poder de esta Orden Militar que los reyes entraron en recelo por lo que determinaron que la elección de Maestres lo sería por designación real.

En años posteriores, la Orden no sólo combate sin tregua a los musulmanes sino que se enfrenta a divisiones internas. Una muestra del favor que los Pontífices otorgaban a esta Orden lo prueba el hecho de que, disuelta la de los Templarios, todos los bienes que estos poseían le fueron entregados a Calatrava.

Castillo de CalatravaDesde su origen, doscientos años atrás, los caballeros calatravos debajo de la túnica y como háhito de religión, llevaban un escapulario. El Maestre don Gonzalo Núnez creyó que aquello no diferenciaba bastante a los caballeros de los seglares y obtuvo del pontífice Benedicto XIII que en su lugar ostentaran una cruz colocada sobre las vestiduras, insignia que se pusieron todos por primera vez el día de los Santos del año 1.397.

La orden de Calatrava fue poderosa en tierras, villas, fortalezas, así como por el número de sus vasallos en sus posesiones esparcidas por toda España. En no pocas ocasiones intervino en la política nacional inclinándose según conviniera a sus intereses. Tal poder tenía, que hasta los Reyes Católicos para aplacar la sed de riquezas del comendador Fernán Gómez de Guzmán, desmembraron de la Corona la aldea de Fuenteovejuna, en Córdoba, para entregársela. Lo que sucedió, ya se sabe; que el pueblo entero, harto de soportar sus abusos, acabó ahorcándolo.

Pero los Reyes Católicos no eran soberamos capaces de soportar otro poder que no fuera el emanado de la corona por lo que, siendo Maestre de la Orden don Garci López de Padilla, determinaron que había llegado la hora de dar fin a la Orden de Calatrava, de modo que la misma quedaba incorporada a la Corona tan pronto como muriera su Maestre. Vino así a ser don Garci López el último y es curioso señalar que el primero fue un García.

De esta manera, la sabia política de don Fernando y doña Isabel que hizo bajar de sus castillos a los señores feudales para someterles a su tutela, sacó a la corona Real de la vergonzosa servidumbre en que todos la mantenían, no siendo los que menos los Maestres de la Orden de Calatrava cuyo poder, ejércitos y riquezas les llevaban a estimarse soberanos independientes y rivales del único y verdadero jefe de la nación.


La Figura

La figura representa a un caballero del s.XIV de la orden de Calatrava, que bien pudo ser el Maestre D.Gonzalo Nuñez, dado que la figura ya muestra en su pecho la Cruz de la orden.

Para realizarla he partido del caballero medieval ref.CG09 de la marca El Viejo Dragón.

Como estos caballeros adoptaron la regla del Cister, llevaban un hábito blanco y capa blanca sobre la cota de mallas y a partir de 1397 la Cruz de Calatrava en el pecho escudos y gualdrapas. Como ya desde su fundación se separaron los frailes de los caballeros que pertenecian a la orden,he querido representar a un caballero que luce su escudo de armas en la gualdrapa a la grupa del caballo,con el escudo del Cister como fondo y la Cruz de Calatrava bien visible en el faldón delantero.

La figura llevaba en la mano derecha una espada, que ha sido sustituida tras horadar la mano, por una lanza con banderin. La espada al cinto se ha sustituido por una de mejor calidad de Pegaso Models. Para realzar la gallardía y nobleza del caballero,le he construido una capa de latón que ondea al viento elevándose.

Hubiese quedado un tanto pobre si en la lanza no hubiese añadido el pendón de Castilla y León, que ostentaron los Reyes castellanos a partir de Fernando III el Santo (1230).

 

 

Para la decoración del terreno he elegido representar un espacio de matorral en donde se debieron librar la mayoría de las batallas contra los moros, tan abundantes en la peninsula.

Bueno y un poco de benevolencia porque ésta es la tercera figura que pinto.....

 


 

© Rafael López Sanfelix. Septiembre 2003