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Tello Téllez de Meneses Episcopus La figura de Pegaso fue uno de esos amores a primera vista y quizá mi escasa habilidad como pintor haya destrozado la figura, pero eso es otra canción. Me pareció genial la interpretación del escultor Gianni
La Rocca. Él toma como referencia obispos combatientes italianos
en esas guerras entre las ciudades estado italianas del medioevo. Pero
quizá es para la historia de la Península Ibérica
donde mejor se pueda encuadrar esta figura. Los ochos siglos de combates
entre musulmanes y cristianos dieron pie a esta situación que
hoy en día sería inconcebible; que un hombre de Iglesia
tomase las armas. En el siglo XIII en los reinos peninsulares las cosas eran completamente distintas; las jerarquías eclesiásticas se nutrían principalmente de hijos segundones de la nobleza. Eran los hijos-as que no recibirían ni el título ni las posesiones del padre, pero que por su cuna tenían un puesto asegurado en alguna abadía, monasterio u obispado. En el fondo no dejaban de ser nobles y vivían como tales. Los diezmos que se cobraban de los productos de la tierra (los frutales y palomas no pechaban frente a grano, vid animales de granja entiéndase aves de corral y otros ganados) aumentaban los ingresos que originaban las propias rentas de las tierra dependientes de su jurisdicción eclesiástica. Estos ingresos se veían aumentados de forma extraordinaria por donaciones –donadíos- a la Iglesia en formas varias. Lo que a la postre permitía que ciertos conventos, obispados, iglesias, canonjías permitieran llevar un nivel de vida a veces superior a la de muchos nobles. Tello Téllez es uno de estos casos. La familia Téllez de
Meneses es oriunda de Portugal con feudo en la actual provincia de Palencia.
Tello es uno de los segundones y recibiría en contraprestación
el Obispado de Palencia que cuyo predio se extendía
desde la actual provincia de Burgos hasta las mismas puertas de la ciudad
de Valladolid en concreto hasta Cabezón de Pisuerga. Si bien las
propiedades de la Iglesia no eran enajenables si se observa un mapa permitía
un nivel de ingresos más que aceptable para llevar una buena vida. Como nobles- en el caso de los varones recibían una formación militar casi desde la cuna aunque algunas veces estos cargos eclesiásticos eran ya asignados desde la niñez del interesado. Por eso no ha de extrañar que un eclesiástico empuñase las armas. Pero en el caso de este obispo además cabría destacar que la batalla de las Navas de Tolosa tuvo bula de Cruzada y que tal llamamiento fue un medio para dinamizar un conflicto que se encontraba estancado al que acudieron los obispos de Tarazona , Toledo, Sigüenza, Osma, Ávila, Plasencia. La figura se ajustaba como anillo al dedo a esta idea del eclesiástico guerrero. Y la actitud de bendición nos ofrece muchas posibilidades desde la bendición antes del combate, el Tedeum de agradecimiento posterior, misa de difuntos posterior o como me he permitido la licencia dando la bendición a sus vasallos, pecheros o fieles en Palencia antes de partir de Cruzada, reforzando esta idea con la presencia de las armas. Armas que son yelmo tocado con la mitra, espada maza y escudo, este de tipo español. La pintura de la figura permite jugar con texturas y colores de ropajes, pero hay dos elementos con los que no se puede jugar son lo elementos religiosos y el escudo de armas
Gracias por haber llegado hasta estas líneas y no haberos aburrido. He
tratado de condensar y no aburrir con el concepto de cierta jerarquía
eclesiástica en la Edad Media.
© José Ignacio Villar. Septiembre 2006
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