José Ignacio Villar Soto

La Orden del Temple ha suscitado desde su desaparición por mandato papal numerosas leyendas, unas con base histórica y otras -las más y más dañinas-de carácter esotérico.

La efectividad de las órdenes militares en el contexto militar de las cruzadas, es hoy a todas luces indudable, y sí discutible. Esa mayor efectividad que la de sus compañeros de armas seglares viene dada por la rígida disciplina que se inculcaba a todos sus miembros como integrantes de una orden religiosa a priori y en segundo término, como grupo militar.

La regla de la Orden del Temple, basada en la regla de San Benito, va a estipular no sólo la vida monacal si no la vida militar de sus miembros. El artículo 9 de la regla primitiva de la orden apunta su misión: "... servís al rey soberano con caballos y armas por la salvación de vuestras almas por un término fijado...". Estipula que al contrario de cistercienses y otras órdenes coetáneas no entren niños art. 14: "... criados y educados hasta el momento que puedan empuñar las armas con vigor ... ... hacer el voto cuando sea mayor".
Esto se traduce en una economía de medios (educación, preparación militar, alimentación, vestuario) y una mayor efectividad de todos los integrantes de la comunidad.

Desde el ámbito que nos ocupa el tratamiento de las figuras medievales representando a caballeros templarios, nos ofrece un panorama bastante irregular: Hermanos caballeros con guiones familiares, sobrevestas con escudos, hermanos sargentos con cruces blancas, arreos en cabalgaduras y correajes con ricos adornos.

Un acercamiento a la Orden para realizar una figura me llevó a leer y buscar algo más sobre una Orden en la que abundan textos "magufos" (esotéricos) sin ninguna validez histórica y desvirtuando la realidad de cara al gran público. Finalmente fue mi jefe en el trabajo quien me dio la clave: La Regla de la Orden de J.M. Upton-Ward: "El Código Templario. Texto íntegro de la regla de la Orden del Temple" Ed. Martínez Roca. Barcelona 2000.

Antes de pasar a la descripción uniformológica recogida en la regla se debería hablar brevemente de la organización y estructura interna de la Orden .

La Orden del Temple se estructura en dos grandes grupos: los hermanos y los seglares.
Los Hermanos pueden ser Caballeros y Sargentos, hacen votos de por vida y ocupan los cargos de responsabilidad organizativa de la Orden.
Los seglares son tanto caballeros que toman los votos (no los hábitos) de forma temporal y mantienen sus propias armas y vestuario, escuderos, turcoples o turcópolos, tropas auxiliares que no necesariamente han de ser cristianos y que muchas veces llevan el peso de la dirección militar.

El artículo 17 es el primero que menciona el vestuario de los hermanos: "Los hábitos de los hermanos sean siempre de un sólo color blanco, negro o marrón . Y otorgamos a todos los hermanos caballeros capas blancas en invierno y en verano de ser posible y a nadie que no pertenezca a los antes mencionados caballeros de Cristo le está permitido tener una capa blanca". Esto nos da a entender que antes de la redacción de la regla y su reconocimiento por el Papa Honorio II podían vestir otro tipo de ropas de carácter seglar. Así lo confirma Guillermo de Tiro: "llevaban ropas que el pueblo por la salvación de su alma les entregaba...".

Continúa en el 18 especificando terminantemente que los hábitos no podían lucir adorno o lujo ninguno ni exhibir ningún orgullo, no podían llevar adornos de pieles sus ropas ni en ninguna otra cosa que pertenezca a los usos del cuerpo, ni siquiera una manta salvo que esta sea de lana de oveja o cordero. Los hábitos deben ser de tal manera que puedan vestirse, desnudarse o calzarse sin dificultad (pensando en un ataque por sorpresa y la rapidez de preparación para el combate). El hermano pañero deberá controlar que los hábitos no sean ni demasiado largos ni demasiado cortos y deberá distribuirlos según la talla de cada uno. Si un hermano pretende el uso de un hábito más lujoso que el resto, se le dará el peor de todos (art. 19 ). Las ropas que se retiran por viejas serán cambiadas por otras nuevas y las primeras pasarán según su estado y decisión del pañero bien a escuderos, sargentos o a los pobres.
En el artículo 20 "se dará al hermano destinado en Oriente que lo solicite una camisa de lino, y sólo podrá usarla desde Pascua a Todos los Santos".

También se regula el tipo de calzado que no deberá ser puntiagudo o con cordones, pues además de ser moda se consideraban propios de paganos. Tampoco deben llevar el pelo o hábito demasiado largo (art. 22). Sobre la dotación militar del hermano caballero está bien estipulada: "serán 3 caballos y un escudero, este si sirve voluntariamente a la caridad (como miembro de la orden pero sin votos) no podrá ser golpeado por pecado que cometa." ( art 51)

El artículo 52 prohíbe terminantemente el uso de bridas, arneses, estribos o espuelas adornados con oro o plata, solo que sean donación y éstas hayan perdido su brillo. En caso que éstas fuesen nuevas estaría a cargo del maestre la decisión sobre su destino. Este artículo recoge la censura que ya hacía San Bernardo sobre el uso de placas de metal en los arneses de los caballeros en "De Laude" posiblemente con origen en la costumbre los equites romanos de adornar los correajes con representaciones propiciatorias.

Regulan incluso la práctica del campo de batalla de cubrir estandartes y escudos al uso de la Orden Teutónica, el Temple lo prohíbe al considerar que puede traer más inconvenientes que ventajas ( art .53 Sobre cubrir lanzas)

La regla antigua da la posibilidad de aceptar a integrantes por un período de tiempo fijo. Estos deberán ingresar con un caballo y armadura propia y todo aquello que sea necesario para su tarea, siendo el valor de caballo registrado por escrito, y se la facilitará el mantenimiento del caballero, montura y escudero durante su estancia en la casa. Al final de su servicio debería entregar la mitad del valor del caballo para la casa como caridad. (art.66)

En el art.67 se nos habla por primera vez de los sargentos, cuyo ingreso como el de los escuderos deberán ser registradas sus promesas.

El hábito blanco estará limitado única y exclusivamente a los caballeros hermanos, aquel sargento o escudero o persona laica que lo luzca será castigado. Se adopta esta decisión debido a la práctica de señores seculares de adoptar el uso y nombre de templarios siendo seglares perjudicando seriamente a la orden. Por eso los sargentos y escuderos deberán vestir de negro, en su defecto del tejido más barato o "burrell" (tejido de lana basta) (art. 68).

Se admiten dentro de la Orden a miembros casados -confrères- por un período determinado de tiempo pero nunca vestirán el hábito o capa blanca. No vivirán en la misma casa que el resto de hermanos con voto de castidad. Y en caso que estos caballeros murieran en combate la mitad de los bienes pasan a la Orden y la otra mitad a la viuda para su sustento.

Hasta el momento no se ha encontrado ninguna referencia a la cruz que lucían en sus hábitos concesión que data del 1147 siendo la regla aprobada en el concilio de Troyes de 1129.

Tras los 76 artículos base se añade a la Regla unos anexos o retrais. En estos retrais encontramos la descripción de la jerarquía de la Orden y el séquito que podría utilizar cada cargo.

En estos retrais encontramos todas las referencias uniformológicas para los hermanos.

En el retrais 138 comienzan los relativos a los hermanos caballeros hermanos sargentos del convento. Los hermanos caballeros deberán tener un camisote, calzones de hierro, un casco o un chapeau de fer, una espada, un escudo, una lanza una maza turca, una sobreveste, una chaqueta de armas, zapatos de cota de malla y tres cuchillos: una daga, un cuchillo para el pan y un cuchillo de bolsillo. Pueden tener gualdrapas, dos camisas, dos pares de pantalones y dos pares de calzones; y un cinturón pequeño que debían atarse por encima de la camisa (ropa para dormir salvo que estuvieran enfermos). Deberían tener un chaleco con faldones delante y detrás, y una chaqueta de piel para cubrirse, dos mantos blancos uno con piel y otro sin ella. En verano deberán devolver al pañero el que tiene piel.

Deberán tener una consistorial, una túnica y un cinturón de cuero para ceñirse la cintura. Tendrán ropa de cama y bolsas justas para llevar el equipo, escudillas, calderos cubiertos par el hermano y escudero, así como bolsa forrajera para los caballos (retrais 139).

Para los hermanos sargentos los sobrevestes deberán ser negras con una cruz roja delante y otra detrás. Pueden tener mantos negros o marrones y pueden tener todo aquello que tienen los hermanos caballeros menos los arreos de los caballos, la tienda y el caldero, pueden tener cota de malla sin magas, calzones sin pies y un chapeau de fer y todas las cosas antes mencionadas si los recursos de la casa lo permiten. Obsérvese el hecho que no gastan calzado de cota de malla y su armadura era más ligera, el objetivo era que pudieran actuar como una infantería pesada, además de como tropa de caballería

Las garnaches, cotas de malla, túnicas, camisa, calzones o botas viejas pueden pasar de hermanos caballeros a los hermanos sargentos.


Otras normas respecto a los hermanos

Ningún hermano puede acortar sus estribos de cuero, ni su cincha ni cinto de la espada ni el de sus calzones sin permiso.

Cuando hayan tomado las armas los hermanos sargentos que llevan cota de malla deberían comportarse como los hermanos caballeros.

Ningún hermano a menos que sea hijo de un caballero o descienda de un hijo de caballero debería llevar un manto blanco, es más ningún hijo ilegitimo (literalmente en el retrais 337: Ningún hermano que no haya nacido de un matrimonio legal) podría lucir el manto blanco.

No podían montar dos hermanos en un sólo caballo y aunque aparece en uno de los primeros sellos de la orden esta imagen, es más un símbolo de pobreza que de costumbre que es muy probable desapareciera pronto pues un hermano caballero contaba con varios caballos para la guerra dependiendo de la riqueza de la casa, no así los hermanos sargentos que salvo ocupasen cargo de responsabilidad en la casa solo poseían una montura.

Es curioso ver como la regla obvia tanto instrucciones como uniformidad para los turcoples, (infantería y caballería) los confréres, todos sujetos a la disciplina de la Orden en combate por lo que se supone que eran reclutados según las necesidades de la campaña y se les licenciaba al acabar esta.

Sobre el libro arriba citado cabe reseñar que la autora ha reunido los textos medievales encontrados con la regla del temple haciendo un balance de todos los artículos y retrais comunes y desechando aquellos que pudieran haber sido producto de una mala copia, incluyeran artículos o retrais puestos por jerarquías de casas sin contra con la aprobación del Maestre o del capítulo general de la Orden. Incluye así mismo un capítulo sobre estudios del comportamiento en combate de las diferentes tropas templarias tanto caballeros como turcoples. Creo, y esto es una opinión personal, que es un texto más que recomendable para entender a una Orden mítica tanto por su realidad como por su leyenda.

 


© José Ignacio Villar Soto. Noviembre 2001