GRADACION DE COLORES
 

Rafael Cebrián mail to:
Fecha: 26-10-99

Mi estilo, en general, para conseguir la gradación del color, salvo para obtener ciertas texturas, es una gradación suave, procurando que no aprecien las pinceladas que cambien los tonos. Esta es mi técnica para acrílicos:

Parto de la aplicación de un color base ligeramente más oscuro que el que quiero representar. Esta capa debe ser muy uniforme y con el poder cubriente necesario, por lo que se ha de diluir solo lo imprescindible. Cuando esté seco (yo dejo siempre por lo menos un día) comienzo con la aplicación de las luces. Creo que el truco está en el grado de disolución de la pintura y en la cantidad de ella que cargamos en el pincel. Se debe evitar que al tocar la superficie con el pincel, la pintura brote descontrolada. Debe ser fluida. Siempre después de mojar el pincel, realizo unos suaves toques sobre un papel para controlar el trazo y la cantidad de pintura cargada. Según el trazo dejado en el papel podemos ver si la pintura está en el estado líquido óptimo y si hemos cargado la suficiente. Aquí no hay fórmulas, solo experimentar.

Voy aplicando las subidas de color y por cada una que aplico tiendo a que la pintura esté más diluida y el pincel menos cargado. Las subidas cada vez deben cubrir menos superficie dirigiéndose hacia el punto de máxima luz. Puede darse el caso de tener que insistir varias veces sobre una misma subida para conseguir el resultado deseado. El número de subidas no es estándar y depende del color. De todas formas, como mínimo, doy del orden de 6 ó 7 subidas. En cada una de ellas, la cantidad de color que ilumina es mínima. Para las subidas no siempre hay que usar el blanco, se pueden usar tonos más claros que el base, sobre todo para las primeras.

Luego viene la aplicación de las sombras, dirigiendo éstas hacia las zonas más oscuras. Lo mismo que en las luces, se puede jugar con colores más oscuros que la base. Podemos dar trazos más rotundos para remarcar la zona de máxima sombra, es decir, algo menos diluidos.

Quizás de todo lo anterior, lo que más dudas pueda plantear es saber si la pintura para iniciar las luces o las sombra tiene el grado de disolución óptimo. Este aspecto es algo intuitivo y hay que experimentar hasta encontrar el punto. A mí me ha costado algún que otro chapuceo y a veces no doy con la fórmula hasta que pasan varios intentos.