| Despiece:
Se trata de un kit con numerosas piezas para tratarse de una escena
para una figura de 54mm. Aún cuando en catálogo se
cuentan 19 piezas, a mi sólo me salen 18 piezas en metal,más
las páginas del libro que el protagonista tiene entre sus
manos que son de papel. El fraile viene compuesto por cinco piezas:
cabeza, mitad superior con brazo derecho, brazo izquierdo suelto,
mitad inferior y fino cordón. Contamos también con
5 libros sueltos y el maravilloso atril formado por 4 piezas fundamentales
más brazo y candil. La banqueta va entera junto con la mano
derecha. Finalmente la base en la que la casa nos regala otro pequeño
personaje.
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Instrucciones:
Como es normal no hay instrucciones de montaje, y lo cierto es que
de entrada, habida cuenta de las piezas, obliga primero a estudiar
el montaje de cada elemento que forma esta genial escena. Iremos
por partes:
a) Guillermo: la cabeza hay que trabajarla con cuidado, la adquirida
portaba una buena linea de molde a traves de su calva, e igualmente
en cuello me presentó una importante y gruesa rebaba. Las
mitades del cuerpo requieren lijado normal para su buena unión.
Con el cordón hay que tener cuidado ya que es fino, pero
por suerte la calidad del metal es muy buena y admite un doblado
normal.
El brazo izquierdo encaja a la perfección.
b) Atril y mesa de copista: simplemente, increible. Contiene todos
los elementos precisos para leer, copiar miniaturas, hacer manuscritos
o leer, incluso aparecen las gafas que el protagonista lleva en
el libro. Hay que limar casi todas sus piezas, para encajar bien,
recomendando pintarlas por separado,ya que si no habrá sitios
a los que no se llegue con el pincel. En la parte superior izquierda
hay que situar el brazo con el candil, cuyo aro hay que agrandarlo
un poco para que entre bien en el brazo.
c) La banqueta solo requiere eliminar la linea de molde.
d) Los libros, aún cuando parecen más actuales que
lo que debieran de ser los viejos tomos medievales, son de lo poco
que permiten usar algún color vivo, pero hay que limarlos
en sus cantos.
e) La base simula un suelo de piedra irregular, pero... ojo, aparece
otro personaje, el peor enemigo de las bibliotecas despues de los
quema-libros: un "ratón de biblioteca" al que he
llamado Algernon, siendo el primer ratón que he pintado en
mi vida. La base es amplia y junto con lo que sustenta, requiere
una buena peana y más grande de lo normal para lo que es
un único personaje en 54 mm., pero merece la pena este gasto
adicional, máxime si además se quiere acompañar
la escena con alguna pared tipo catedral o Iglesia.
Como guía de colores no aparecen más que las fotos
de la caja, pero es obvio que el habito del monje no puede plantear
problemas pictóricos en cuanto a "uniformidad",
pero lo del ratón...vaya que tuve que ir a un libro de roedores
para ajustar un poco los tonos. El monje se puede montar y pintar
de una pieza sin problemas, excepción hecha del cordón
que le cuelga. La imprimación de piezas no me reveló
porosidades y tampoco tuve que acudir a masillas para tapar huecos.
La escena se inspira, sin ningún género de dudas,
en la película de Jaques Annaud "El nombre de la Rosa"
de 1986 con Sean Connery de protagonista, pelicula a su vez inspirada
en el clásico y monumental libro de Umberto Eco del mismo
nombre. |
| Ambientación
histórica:
Como diría Adso de Melk, fiel ayudante de fray Guillermo,
debereís de situar la escena en el año de nuestro
Señor de 1327, en la laberintica biblioteca de la Abadía
cuyo nombre sería más piadoso y prudente omitir, lugar
en el que se encuentran los más valiosos manuscritos de la
cristiandad y donde, el inclito Guillermo, cree que se encuentra
la solución a los terribles crimenes que se están
cometiendo produciendo apocalíptico terror en la Abadía.
Cuando compongaís la escena, guardaros de las hojas del libro,
toda precaución será poca y el maestro Guillermo lo
sabe, sobre todo no os entre risa al hacerla, pues hay quien dice
que la risa es la negación de la religión, y ser muy
precavidos en vuestra curiosidad, pues Adelmo de Otranto, Venancio
de Salvemec y Berengario de Arumbel han pagado muy caro por su despreocupada
curiosidad.
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| Comentarios:
He de reconocer que es una pieza en la que nunca había caido,
no lleva espadas, mosquetes, uniforme, en fin nada de lo que normalmente
hago, ni siquiera me había acercado a su caja para verla
al detalle. Como pasa a veces, se trata de un regalo de mi mujer
y al abrir la caja y ver el todo el kit, me quedé francamente
sorprendido, esa escena casi suponía todo un retiro medieval
al lado de una de las mentes más preclaras del medievo guiado
por los recuerdos de la lectura del texto de U. Eco e imagenes dispersas
de la película. Esta figura la he vivido paso a paso y disfrutado
como pocas. Se que puede ser fuerte, pero pintar con luz cenital
y una cinta de gregoriano: toda una experiencia, no mistica, pero
si intrigante. Se que, como tantas veces, no servirá de nada
y que puede que caiga en saco roto, pero creo que sería interesante
que además de los géneros militar y de fantasia, aparezca
un día el género de la ficción tan arraigado
como los otros dos, pues personajes, aunque solo sean de clásicos,
hay para dar y vender.
Antonio Marzo - Febrero de 2003
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